lunes, 29 de agosto de 2016

Cuando los niños pegan, muerden o dar patadas, de Janet Lansbury

Esta consulta la he visto mil veces en los grupos de facebook en los que me muevo: mi hijo pega, y no sé qué hacer. Cuando sigues una crianza tradicional, la respuesta a es fácil, la conocemos todos. Iría en la línea de esto: "Yo le doy en la mano un golpecito, le miro muy seria y digo "No se pega" y luego la dejo un ratito en el rincón de pensar." Pero cuando sigues una línea de crianza respetuosa y quieres evitar castigos y cachetes, ¿qué haces? Los consejos suelen ir en el sentido de "Yo le cojo la mano y la pongo en mi cara, y le digo, mira, así, suave", que puede funcionar con niños muy pequeños que no distinguen una caricia de un guantazo. Pero ¿y si es un niño mayor que lo que de verdad quiere es pegarte? "Le explico que eso no se hace, que nos ponemos tristes". ¿Y si eso ya lo sabe? ¿y si lo que quiere es que te pongas triste? En fin, muchas veces nos encontramos con un niño que no es capaz de controlar el impulso natural y totalmente apropiado a su nivel de desarrollo de pegar y nos encontramos sin las herramientas adecuadas para entenderle y ayudarle. Espero que este artículo que traigo hoy os ayude tanto como nos ayudó a nosotros.


Morder, pegar, dar patadas y otros comportamientos difíciles en niños pequeños (1 a 3 años) de Janet Lansbury. 

Nosotros somos grandes. Ellos son muy pequeños. Acaban de empezar a aprender nuestras reglas y nuestras expectativas de lo que es un comportamiento apropiado. Ellos tienen la necesidad de expresar su voluntad para poder desarrollarse, y tienen muy poco (o ninguna) control de impulsos. Con estas complicadas, y poderosas dinámicas en juego, ¿por qué nos íbamos a tomar de forma personal cuando nuestro niño pega, muerde, o se resiste o se niega a cooperar? 

Nos hace saltar nuestro resorte particular y nos enfada, frustra o asusta. Nos arriesgamos a perder perspectiva y bajamos al nivel de nuestro hijo, peleando frente a frente con un pequeño que no es ni la tercera parte de nuestro tamaño. Podríamos sentir el impulso de gritarles, pegarles o incluso morderles nosotros a ellos (!), o intentar recuperar el control poniéndonos severos y haciendo cumplir "la ley", avergonzando o castigando a nuestro niño en nombre de "enseñarle una lección". 

O, tal vez cogemos el camino contrario. Temerosos de enfrentarnos a la ira de nuestro hijo o a la nuestra propia, retrocedemos. Cedemos ante nuestro hijo, dudamos, o pasamos de puntillas alrededor de la conducta. Tal vez incluso suplicamos o fingimos llorar para que nuestro hijo sienta lástima de nosotros. 

Aunque estas respuestas pueden parecer eficaces en el tratamiento de la conducta indeseable en el momento, terminan empeorando las cosas. Nuestra intensidad (que siempre es muy evidente para los niños - así que ni se te ocurra pensar que no se dan cuenta) puede convertir un experimento momentáneo o un acto impulsivo en un problema crónico de conducta. Los niños perciben cuando los líderes de los que ellos dependen han perdido el control, y eso hace que se sientan menos seguros y demasiado poderosos. Los castigos crean miedo, resentimiento, y desconfianza. Por otra parte, nuestra resistencia a establecer un límite definitivo también causa malestar, inseguridad y un deseo de poner ese límite más a prueba. Nuestra vulnerabilidad crea culpabilidad. 

En última instancia, estas medidas fracasan porque no tienen en cuenta la necesidad que todos los niños están expresando a través de su mala conducta: Ayúdame. Cuando los niños pequeños se portan mal necesitan nuestra ayuda. Es tan simple como eso. Pero, ¿cómo podemos ayudarles? 

Perspectiva y actitud  

Si somos capaces de percibir las acciones desagradables de nuestro hijo como temporalmente "fuera de sí" -una forma de buscar ayuda - nuestro papel y nuestra respuesta se vuelve mucho más clara. Como adultos maduros y experimentados que somos, esto significa elevarse por encima de la refriega (en lugar de quedar atrapados en ella) y prestarle asistencia. 

Cuando recordamos una y otra vez que el comportamiento desafiante es la forma en la que busca ayuda un pequeño que se siente perdido, comenzamos a ver la ridiculez de tomar este comportamiento como algo personal. Reconocemos lo absurdo de reacciones como: "¿Cómo puedes tratarme así, después de todo lo hago por ti ?! ¿Por qué no me haces caso?" Esta perspectiva nos facilita conseguir la paciencia, la confianza y la actitud calmada que necesitamos para ser capaces de ayudar. 

Entonces nos comunicamos mejor y cumplimos lo que decimos. "Te está costando mucho trabajo no pegar, así que voy a ayudarte sujetándote las manos". Este sería nuestro proceso de pensamiento y también podrían ser las palabras que decimos a nuestro hijo. O podríamos decir:

"No voy a dejar que pegues. Estás muy enfadado porque guardé mi teléfono cuando querías jugar con él. Lo sé." 

"No voy a dejar que me muerdas. Eso duele. Voy a dejarte en el suelo y voy a buscar algo que puedas morder sin hacer daño a nadie". 

"¿Puedes entrar en casa solo o necesitas ayuda? Parece que necesitas ayuda, así que voy a cogerte en brazos ". 

Anclas 

Ayudamos a nuestros hijos y luego permitimos las explosiones emocionales que se puedan producir como respuesta, porque los niños necesitan ayuda con eso, también. Lo que ellos necesitan es un ancla - nuestra presencia paciente y empática, mientras que ellos cabalgan de una forma segura la gran ola de sus emociones. Cuando pasa la ola, ellos necesitan que reconozcamos sus sentimientos, les perdonemos, les entendamos y pasemos página, para que ellos también puedan hacerlo. Después de todo, ¿cómo podemos guardar rencor a una persona cuyos impulsos son más grandes que ellos mismos? 
[...] 

Responder sin alterarse 

Una madre a la que he tenido el placer de atender a través del teléfono recientemente compartió su agradecimiento por una palabra que utilicé: 'imperturbable'. Ella piensa "imperturbable" siempre que el comportamiento de su niño la desafía. Dado que tenía un nuevo bebé y su niño necesita adaptarse a este tremendo cambio en su vida, tenía que visualizar "imperturbable" mucho, pero ya no tanto, porque su forma de responder de manera "imperturbable" ha ayudado a que su hijo pase a través de esta difícil etapa con más rapidez. 

No se puede fingir estar imperturbable. Como los buenos actores, los padres tienen que creérselo. Y conseguimos creérnoslo cuando mantenemos una perspectiva realista y adoptamos la actitud de que nosotros somos grandes y somos quienes controlamos las cosas, nuestro hijo es pequeño, y la disciplina equivale a "ayudarle". 

Nota de una mamá que me hizo sonreír: 

Estimada Janet: 
A mi hijo de 16 meses, Jamie, le ha dado por pegar  - pegarme a mí, específicamente. Él parece actuar de pura alegría. Quiero decir - no tiene hambre, ni está cansado ni frustrado. Por el contrario - parece estar entusiasmado con la exclamación "¡Ay!", Y quiere provocarla. Así que empieza a gritar alegremente "¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!" mientras intenta pegarme en la cara, sonriendo y riéndose adorablemente todo el rato. Hasta ahora he intentado muchas veces: "no voy a dejar que lo hagas" , y "no", y suavemente parar sus manos. También dejo mi cara inexpresiva, así que no le devuelvo la sonrisa, pero tampoco me enfado ni me vuelvo emocional. 
Es probable que no haya desarrollado todavía la empatía, pero aún así sigue pegándome a menudo, y ahora también intenta pegar a nuestro gato de 19 años. 
Además, me dio en el ojo la semana pasada - es difícil no enfadarse cuando duele. ¿Algún consejo? 
Jennifer 

Al igual que muchos niños pequeños perceptivos, Jamie es perfectamente consciente de lo que es una mala interpretación. No se está creyendo nada lo de la "cara impasible". Oyó "¡Ay!" una vez y eso es todo lo que necesitaba. Él sabe que todavía está en alguna parte. Es capaz de afectar a su madre y eso es emocionante. 

Jennifer tiene que creer que esto no es para tanto en absoluto. Tiene que pensar "¡aburriiiidoooo!" mientras impide que Jaimie le pegue con suavidad pero con firmeza. Para que cese ella tiene que sentirse muy por encima como para ver esto como un problema grave y percibir el comportamiento de su pequeño como totalmente inofensivo. Ahora mismo, ella está dejando que le afecte un poco (lo cual es difícil de evitar con un niño tan lindo). 

Lo bonito de una actitud imperturbable, y útil es que permite a nuestro hijo relajarse sabiendo que sus padres "están de su parte". Ella sabe que no nos vamos a poner demasiado nerviosos por su travesura. Ella está segura de poder contar con anclas - maestros pacientes capaces de manejar con relativa facilidad cualquier cosa que ella les lance. 

Con la certeza de que sus padres siempre le ayudarán a manejar los comportamientos que no pueden manejar por sí mismos, los niños se sienten seguros para superar dificultades, equivocarse, crecer y aprender con confianza. 

"Los niños pequeños ponen los límites a prueba para aprender acerca de ellos mismos y otras personas. Al detener los niños de forma firme pero respetuosa cuando empujan nuestros límites, les estamos ayudando a descubrir su mundo y a sentirse seguro. "-Irene Van der Zande, con el personal de Santa Cruz Infant Toddler, 1, 2, 3 ... Los primeros años de vida. 

Ofrezco una guía completa para comprender y abordar los problemas de conducta comunes en mi nuevo libro: Los niños malos no existen: Disciplina sin vergüenza para los más pequeños.

 Más información como esta en los libros de Janet Lansbury ¡ahora traducidos al castellano!:

                                         

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Todos estos consejos son mucho más fáciles de aplicar cuando el niño es muy pequeño, y va creciendo acostumbrado a esta manera de actuar. Pero eso no quiere decir que no funcione con niños con los que se han usado otros métodos. Yo estoy totalmente convencida que el actuar sin alterarse, con convicción y firmeza, es algo que puede beneficiar a niños de cualquier edad. De todas formas, RIE como método se centra en los niños de 0 a 3 años, con lo que si vuestro hijo es mayor, es posible que no veáis cómo aplicar esta forma de actuar con ellos. Janet alguna vez ha recomendado visualizar a nuestro hijo como un osito de peluche para poner en perspectiva lo inofensivos que son. Sí, su ira es real, y para ellos es abrumadora, pero para nosotros no debería serlo. Nosotros somos adultos, gigantes a su lado, no nos puede asustar un niño pequeño, sin importar lo que haga. Si nos asustamos, alimentamos sus inseguridades y esas emociones incómodas que lo inundan. Los adultos debemos de dar siempre sensación de control, de confianza. Imagina qué actitud querrías de alguien que viene a ayudarte en un momento de emergencia. Pues esa es la actitud que necesita tu hijo de ti en SU momento de emergencia.

A nosotros, que llevamos aplicando esta manera de crianza y de disciplina desde que el peque tenía unos 8 meses, nos está yendo muy bien. No necesariamente porque tenga más o menos desbordes, porque tiene los que su temperamento y su etapa de desarrollo marcan, sino porque cuando suceden nos sentimos en control, sentimos en general que le estamos ayudando, raramente sentimos el impulso de cambiar un límite para que deje de llorar, y generalmente nos sentimos en control de NUESTRAS emociones. Nuestro peque está acostumbrado a que si decimos algo lo cumplimos, y el hecho de que lo digamos tranquilos lo predispone a escucharnos. Así que en general nuestra convivencia es relajada y feliz.


¿Qué os ha parecido a vosotros? ¿Creéis que esta forma de actuar puede ayudar a vuestros hijos y a vuestra convivencia con ellos? ¿Sentís que perdéis los nervios con frecuencia? ¿Qué pensáis que necesitáis para controlar vuestras emociones de una forma más sana y así poder ayudar a vuestros hijos a hacer lo mismo?

Quiero seguir formándome para poder ayudaros más y mejor pero los cursos de crianza son muy caros. Si te ayudan mis posts y quieres que siga trayendo contenido de calidad, ahora puedes ayudarme haciendo una pequeña donación. ¡Muchísimas gracias!


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

2 comentarios:

  1. Buen artículo y mejores reflexiones. Siempre es buen momento para aprender a detener el tiempo y observar todas las reacciones de cada uno desde arriba con una mayor y mejor perspectiva.

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    Respuestas
    1. Gracias Fran! A veces eso es imprescindible para ver las situaciones con un poco más de claridad :)

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