viernes, 14 de octubre de 2016

"Sin castigos" no significa "sin consecuencias".

Dice el Juez de menores Emilio Calatayud que que alguien le diga cómo se puede educar sin cachetes. Dice también que no hay término medio en esta sociedad, que pasamos del educar "porque yo lo digo" a la más total permisividad. Dejando de lado lo tristísimo que me parece las declaraciones de un juez que se hizo famoso porque sus sentencias, en lugar de ser punitivas, iban a dirigidas a resolver la causa base de la delincuencia juvenil en muchos casos (la falta de formación y de expectativa de futuro), me gustaría que los que me leéis supierais que sí existe el término medio. Todo mi blog está dirigido precisamente a enseñar que sí hay término medio, que se puede educar con límites y sin violencia. Es más, incluso se puede educar con límites y sin castigos. Porque ninguna de las dos cosas resuelve nada, y a la larga corremos el riesgo de crear más problemas de los que teníamos. Pero hay que tener claro una cosa:


"SIN CASTIGOS" 


NO SIGNIFICA 


"SIN CONSECUENCIAS"

Para mí, la diferencia es que en los castigos a menudo hay un componente muy grande de "pagar por lo que ha hecho", por eso los niños suelen ser castigados con las cosas que más les gusta a pesar de que no tenga nada que ver con lo que se supone que ha hecho mal, el objetivo es "que les duela". Los castigos también suelen depender del estado emocional del adulto que lo impone más que de la "ofensa" en sí. Seguro que se os ocurren un montón de ejemplos en los que el mismo acto tuvo castigos distintos según si vuestros padres estaban contentos o no. Los castigos suelen partir del enfado, por eso es típico caer en poner castigos desproporcionados que luego nos vemos obligados a incumplir. Los castigos además suelen generar en el niño, y en los padres, un sentimiento de "ellos contra nosotros", nos pone en bandos contrarios con lo que produce resentimiento y rencor. Estos sentimientos les hace que se centren más en lo "injusto" que les parece el castigo en lugar del por qué se puso en primer lugar con lo que el aprendizaje se lastra. Los castigos funcionan, a veces. Pero cuando funciona es a costa a menudo de deteriorar la relación de los niños con sus padres. Y hay niños con los que no funcionan en absoluto: Niños con un altísimo sentido de la justicia a quienes los castigos produce indignación, o niños que tienen problemas de comportamiento y que no son capaces de controlarse ni aunque quieran porque con los castigos se sienten incomprendidos. Estos niños caen en un ciclo interminable de castigos y malos comportamientos, que destroza el ambiente familiar o escolar, y su autoestima ya que pone al niño en una posición de "niño malo" de la que es muy difícil salir. Los castigos tratan el "síntoma" dejando de lado el origen de la "enfermedad" con lo cual si hay un problema de base, el problema seguirá ahí y el comportamiento estará destinado a repetirse. Las consecuencias, sin embargo, son cosas que pasan como resultado de ciertos actos. Primero están las consecuencias naturales, que son las que suceden por sí mismas sin que nadie intervenga: "Si sales sin abrigo, vas a pasar frío", "Si te empeñas en ponerte sandalias en invierno, puede que te mojes los pies", "Si no quieres comer ahora, vas a tener hambre luego", "Si tiras el juguete, puede que se rompa", "Si rompes el libro, el libro estará roto". La crianza respetuosa en la que yo creo deja que las consecuencias sucedan, no rescata al niño de ellas, porque las ve como una oportunidad de APRENDIZAJE. Yo puedo obligar al niño a ponerse el abrigo a la fuerza, o puedo llevar el abrigo en el bolso, dejar que él decida como quiere salir, y esperar a que sienta el frío para que me lo pida. Así será aprendizaje propio que cuando hace frío es mejor ponerse el abrigo. Aquí mi papel es simplemente acompañarlo, velar por que sus decisiones no lo ponen en peligro real, y hacerle de guía. Pero hay veces que los actos no tienen una consecuencia natural. Podríamos entonces interpretar que eso significa que tal vez la "norma" que se está "incumpliendo" es posible que no sea tan importante, ahí entra la escala de valores de cada familia. Por ejemplo, si no se baña la consecuencia natural es que está sucio, pero para mí es importante que esté limpio. Por otro lado, otras veces la consecuencia natural sería tan grave que no estamos dispuestos a dejar que ocurra tampoco, como por ejemplo: la consecuencia natural de soltarse de la mano por la calle podría ser que te atropellara un coche, cosa que obviamente no estaríamos dispuestos a permitir. ¿Qué hacemos en estos casos? Utilizar consecuencias lógicas. Las consecuencias lógicas tienen que utilizarse con el mismo espíritu que las naturales: como oportunidad de aprendizaje y situándonos nosotros como guías que les ayudan a entender las normas de la sociedad en el que viven. Las consecuencias lógicas deben estar directamente relacionadas con el comportamiento y se deben de establecer de manera tranquila, con tono informativo, "mira, si haces esto, sucede esto otro". Nunca con tono de amenaza ni de enfado. Además, las consecuencias lógicas se mantienen siempre iguales, no cambian según estemos nosotros, porque siempre se van a establecer desde la calma: "Si tiras la comida significa que no tienes hambre y que has terminado de comer", "Si tiras el juguete significa que has terminado de jugar con él así que lo voy a guardar", "Si no me das la mano por la calle, tendrás que ir en el carrito/mochila", "Si no te bañas ahora, es posible sólo nos de tiempo a contar un cuento más tarde." Las consecuencias lógicas van a depender de los valores de cada familia, pero es que están destinadas a que el niño aprenda en concreto los valores de SU familia.

Tanto las consecuencias naturales como las lógicas como parte de un modelo de crianza respetuosa, estarían cojas si no hubiera detrás un trabajo de entender constantemente los motivos del niño, no para excusarlo si no para comprenderlo y ayudarlo. Si el niño está tirando la comida porque está agotado al final del día, establecemos la consecuencia Y seguidamente actuamos sobre la causa. "La cena ha terminado, estás agotado, nos vamos a dormir." Si un niño llega del colegio con un mal humor horrible, tirando cosas y hablando mal. Podemos establecer alguna consecuencia, o mejor aun, podemos pensar en qué es lo que le pasa y actuar directamente sobre la causa: Si está así porque tiene hambre y los niveles bajos de glucosa le afectan mucho al humor, le damos algo de comer y DESPUÉS cuando ya esté calmado hablamos con él sobre lo que sea que haya hecho mal y cómo hacerlo mejor la próxima vez. Por regla general, los niños que se sienten bien se portan bien. Si es un niño muy pequeño, entenderemos que desconoce, o que aún no ha interiorizado, las normas de la sociedad en la que vive y nuestro papel será enseñárselas. Si ya es mayor e "incumple" normas que ya tenía adquiridas, entenderemos que sus comportamientos parten de algún motivo, a menudo emocional o físico, y atenderemos a la causa primero y después al comportamiento. Siempre será desde el punto de vista de AYUDAR a nuestros hijos, lo cual nos coloca en su bando siempre, nunca en contra. ¿"En su bando" significa que nunca se van a enfadar con nosotros? No. Claro que se van a enfadar. Ellos quieren una cosa, y aunque haya una buenísima razón para no permitirla, lo que ellos ven es que tú no les dejas hacerla, así que se van a enfadar contigo. Pero, el que la consecuencia esté directamente relacionada con el hecho en cuestión, que sea invariable, y que se establezca sin atisbo de enfado, va a conseguir que el niño gestione su enfado más rápido, que entienda la norma mejor, y que pueda interiorizarla más rápidamente. Y todo esto sin deteriorar nuestra relación, porque mientras él está enfadado porque no puede hacer eso que quiere nosotros estaremos a su lado diciendo "Lo sé. Es frustrante. Te entiendo." Y él sabrá que es verdad, y se sentirán entendido, y sabrá que pase lo que pasa sus padres estarán ahí, para protegerlo y para ayudarlo, sin juzgar y sin atacar. Guía, no enemigo. Y para terminar, os dejo con esta maravillosa chuleta resumen que hizo mi admirada Robin Einzig para su página Visible Child y que me he permitido la osadía de traducir al español para todos vosotros.


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¡Mil gracias por leerme!


¡Feliz Crianza!

9 comentarios:

  1. Hola, me gustó mucho esta explicación y el sistema, ya que no me gusta para nada aplicar un castigo. Tengo una pregunta: porque sucede muy a menudo cuando la consecuencia lógica surge, es decir, cuando le pasa algo que yo le avisé que le iba a pasar a causa de determinado comportamiento. Y es algo que a mí me molestaba muchísimo de chica, con lo cual no quiero hacerlo. El consabido "TE LO DIJE", o "YO TE AVISÉ". Es muy molesto. Entonces, la pregunta es: ¿está bien llamarles la atención sobre esa consecuencia? Para que la vean y la entiendan. ¿Hay una manera menos molesta de hacerlo? Bueno, fueron dos preguntas. Muchas gracias por todo

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  2. Hola! Se me ocurre que en el momento asistirlo y acompañarlo y luego dialogar y preguntarle que ocurrió. De ahí decirle que antes habías hablado sobre eso para prevenirlo y que es importante que tenga en cuenta las sugerencias y advertencias que les mencionas, para su seguridad y cuidado personal. Nose si se entiende lo que quize decir. Saludos

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  3. Gisell va muy bien encaminada Penélope (por cierto, es la primera vez, creo, que una lectora comenta para aconsejar a otra en el blog, me ha encantado!). "Te lo dije" y "te avisé" no aportan nada, absolutamente nada, más que distanciamiento. Una vez que la consecuencia ha tenido lugar, lo niños son capaces de establecer la asociación entre lo que ha pasado y lo que el adulto le había dicho que iba a pasar. Así que decir específicamente "te lo dije" no es necesario. Ellos ya lo saben. ¿Qué hacemos?

    Primero de todo, empatizar y consolar. Y una vez que el peque esté bien, se puede empezar a hablar sobre lo ocurrido, pero siempre desde el punto de vista de ¿qué podemos hacer para que no vuelva a suceder? Es mejor dejar que sean ellos quienes saquen sus propias conclusiones en la medida de los posible. Ya sabes eso de "nadie escarmienta en cabeza ajena".

    Así que nos toca mordernos la lengua y evitar decir esas frases que NOS SALEN SOLAS LAS JODÍAS!!!! Créeme que sé lo difícil que resulta controlarse para no decir esas cosas que las tenemos TANNNNN interiorizadas, pero estoy convencida de que hacer el esfuerzo sólo nos va a traer cosas buenas. Muchísimas gracias a las dos por comentar. :)

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    1. Gracias a tí por esta explicación tan clara y práctica! Y tienes razón, es como intentar parar o contener la erupción de un volcán no soltar al instante esas frasecitas... Pero pondré en práctica tus consejos.

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  4. Interesante y muy cierto el artículo! En mi caso tengo tres hijos 7, 5 y una de meses. Estoy trabajando en la conducta del niño de 7, pues en el grado que cursa (2do) es la enseñanza tradicional y la maestra indica que casi siempre el se levanta de la silla, y no "puedo estar quieto".... se distrae y en ocasiones no sigue instrucciones. Le hemos regañado y hablado del respeto hacia los demas estudiantes que quieren aprender. Como hago para que comprenda y pues que el relacione su conducta a las consecuencias negativas? Ya que entiendo que quitarle la consola de juegos o el Ds no se relaciona en lo absoluto con la conducta en clase... Y eso anteriormente no funciona!

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    1. Tal y como yo lo veo, el problema es una incompatibilidad entre el sistema tradicional de educación y la necesidad de movimiento de tu hijo. Los niños pequeños tienen muchísima energía y necesitan moverse, es una necesidad que difícilmente pueden controlar. Dices que lo castigos no han funcionado hasta ahora, y eso es porque parte de la base de que tu hijo se mueve porque quiere, y que por tanto si quiere puede dejar de moverse. Pero la realidad es que tu hijo se mueve porque lo necesita. Es posible que tenga un tipo de inteligencia corporal kinestésica y que aprenda mejor cuando asocia contenido y movimiento, o puede simplemente que no esté obteniendo suficiente actividad física a lo largo del día. Mencionas las videoconsolas, ¿pasa mucho tiempo jugando? Quitarle la consola como castigo por moverse en clase, como bien has dicho, ni tiene sentido ni da resultados, PERO si crees que el uso de estos aparatos está impidiendo que practique diariamente suficiente ejercicio físico moderado-fuerte a poder ser al aire libre, entonces sí que controlaría el tiempo de uso y lo sustituiría por actividades físicas.

      Aparte de ese aumento de la actividad física, poca cosa hay que podáis hacer vosotros. Sinceramente, los problemas de la escuela deberían tener consecuencias en la escuela. Imagina que haces algo mal en el trabajo, algo que ni siquiera hiciste a propósito, tu jefe de abronca, te baja el sueldo y cuando llegas a casa, tu pareja te vuelve a abroncar y te dice que te iba a invitar a cenar pero que ya no te lo mereces. ¿No suena un poco absurdo y probablemente también injusto? En mi opinión, Tu papel ahí es ayudar a la maestra a entender mejor las necesidades del niño. Y hacer lo posible para que el niño tiene la oportunidad de hacer toooodo el ejercicio que pueda en el tiempo que está fuera de la escuela. Aparte de eso, lo único que puedes hacer es apoyar a tu hijo y dejarle claro que estás de su parte. Eso no significa estar en contra de la escuela, o justificarle, simplemente decirle "sé que es muy difícil, tú necesitas moverte pero tu maestra necesita que estés sentado para que tus compañeros se piedan concentrar mejor. Es una situación complicada. ¿se te ocurre algo que pueda ayudarte?"

      Para que veas que la necesidad de movimiento de tu hijo no es nada fuera de lo común, fíjate en este enlace: http://www.cnbc.com/2016/06/10/fit-classrooms-exercise-moves-from-gym-to-desk.html Habla de colegios en los que los pupitres se han equipado con pedales, para que puedan hacer ejercicio mientras dan clase. También hay colegios que han sustituido los pupitres por pelotas de yoga porque se están comprobando los beneficios de ese movimiento constante mientras están en clase. Imagino que el colegio de tu hijo no tiene estas posibilidades, pero tal vez si hablas con la maestra se os ocurre algunas estrategias para facilitarle el movimiento. Por ejemplo, cuando lo vea inquieto, podría mandarlo a por folios o a por fotocopias, para darle la oportunidad de estirar las piernas. O antes de ir al colegio, podríais dar un buen paseo. O correr un buen rato en el patio antes de entrar a clase... No sé, lo que se os ocurra.

      Pero como has podido comprobar, los castigos no están funcionando, así que intenta llegar a la raiz del problema y céntrate en buscar soluciones. Espero haberte ayudado un poco. Un saludo y muchas gracias por comentar! :)

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    2. Porque no le preguntas xq se levanta mucho en clase? Sinceramente a mi no me sienta natural estar una hora sentada en una silla anotando el pizarrón, después de escribir 5 min algo me duele la mano, mis piernas se duermen, mi trasero duele, en el trabajo cuando uno pasa más de 4 horas sentado en una máquina te recomiendan los profesionales de la salud q por lo menos cada 20 min te levantes y te estires... Por lo menos en las primarias de Argentina los recreos son 2 y durán 10 min, y los niños pasan seis horas (o cuatro) en la escuela, asique tu hijo hace lo mejor para si naturalmente, lo que me paréce exagerado es que la maestra (que ella si tiene permiso para levantarse de su silla en esa hora) se queje porque el se levanté...

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  5. Hola, me encantó el artículo y me gustaría consultar algo: tengo mi primer hijo de 2 años 1 mes hoy fuimos al centro, llovía mucho y volvíamos al auto...mi hijo quería saltar en el agua, no teníamos ropa de cambio y por más que le explicaba, bajando a su altura, que no podía mojarse porque su ropa iba a quedar toda mojada y no teníamos cambio, lloraba y lloraba, se tiro al piso y quedó todo mojado y como estaba llovinfo lo tuve que tomar en brazos, a la fuerza, y ponerlo en el auto. Mi pregunta es: cómo abordar estás situaciones? cómo hacer que entienda? O aún es muy pequeño?? Debo distraerlo? Y si esto no resulta cómo hacer para que se calme? ...son muchas preguntas, espero me puedan ayudar...

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