jueves, 13 de octubre de 2016

"Nos levanta la mano, es muy exigente y no nos hace caso."

Hoy os traigo un nuevo Supuesto Práctico de Crianza con la idea de que veamos qué haríamos nosotros en este caso. Esta vez una mami pide ayuda porque su peque de 5 años les levanta la mano, no les hace caso cuando le piden que haga algo y a su vez es muy exigente e impaciente.

Como siempre en los Supuestos Prácticos, se trata de ponernos en situación y de reflexionar sobre cómo actuaríamos desde la perspectiva de la disciplina positiva y la crianza respetuosa. Está prohibido tanto juzgar las acciones de los padres como por supuesto la de los niños. Veamos el mensaje en concreto:


¡SOS! Estoy agobiadísima porque mi hijo con 5 años me levanta la mano. No me pega pero hace el intento. Yo nunca le he pegado, ni mi marido y ya no sé cómo afrontarlo. Hablo con él y vuelve a hacerlo. Además es muy exigente, siempre quiere todo en el momento y luego al contrario no echa cuenta (por ejemplo, "vamos a la ducha" y pasa hasta que a él le conviene ir). No quiero críticas por favor, sólo vuestra ayuda. ¡Un abrazo!

Así que tenemos tres cosas sobre las que pensar:

1º.- Levanta la mano a sus padres.
2º.- Pide las cosas de forma muy exigente.
3º.- No hace caso cuando le piden que haga algo.

¿Qué crees que pasa? ¿Cual creeis que puede ser el origen de esos comportamientos? ¿Qué haríais vosotros? ¿Qué no haríais? ¿Cómo lo solucionaríais?

Así es como yo lo veo: 

Primero sobre lo de levantar la mano a sus padres. Es un gesto muy feo que seguramente a muchos nos provoca recuerdos de infancia no muy agradables. Es una amenaza, y nos pone especialmente nerviosos ver ese gesto viniendo de nuestro hijo. Pero hay buenas noticias, tiene 5 años y está siendo capaz de controlar el impulso de pegar. Con 5 años van mejorando el control de impulsos, pero todavía estaría dentro de lo normal que en ocasiones lo perdiera e intentara pegar a sus padres. Sin embargo no lo está haciendo, se está limitando a hacer el gesto. Personalmente, me limitaría a bajarle la mano suavemente sin hacer mayor observación sobre el gesto mientras atiendo a lo que hay detrás (frustración, ira, enfado, ...)

Nota: una compañera de grupo de crianza me ha hecho ver que es posible que esté copiando el gesto de alguna parte (tele, compañeros del cole, de la calle) y que lo esté repitiendo sin ser consciente de que es una amenaza con pegar. Esta compañera en cuestión me dice que ella lo hacía y que hasta primaria o así no se dio cuenta de lo que significaba en realidad. A ella sus padres tampoco le pegaban así que el gesto para ella no tenía ese componente de amenaza. Ella creía que era un gesto que se utilizaba para expresar enfado o frustración. ¡Me ha parecido una perspectiva estupenda! De todas formas, el consejo sigue siendo el mismo: no reaccionar al gesto en sí y centrarnos en atender la emoción que está intentando expresar con ello.

El jugo del Supuesto Práctico de hoy, y lo que me ha hecho compartir precisamente este, es la parte de la exigencia/no hacer caso. Veamos la situación de nuevo:

"Además es muy exigente, siempre quiere todo en el momento y luego al contrario no echa cuenta (por ejemplo, "vamos a la ducha" y pasa hasta que a él le conviene ir)"

Ahora vamos a intentar ver la misma situación desde la perspectiva del niño. Seguramente sería algo así:

"Además son muy exigentes, siempre quieren todo en el momento y luego al contrario no me echan cuenta (por ejemplo, "vamos a jugar" y pasan hasta que a ellos les conviene ir)"

De hecho, en un mensaje posterior con la mamá, esta me dijo que el niño le había pedido que fuera a jugar a los dardos con él mientras ella estaba ocupada en la cocina y el peque había utilizado literalmente las palabras "Cuando te pida algo, ¡lo haces!" ¿Verdad que es una frase de madre/padre total?

La sensación que me dio al leer el mensaje de esta madre fue que el peque estaba reflejando lo que sus padres en realidad estaban modelando: la impaciencia. Los padres le estaban diciendo que tiene que aprender a esperar y a la vez estaban mostrando lo difícil que eso resulta cuando eres tú quién espera. Sus palabras decían una cosa y sus actos justo la contraria.



¿Qué recomendaría yo?

En esto, como en todo, lo mejor es convertirte en el modelo de lo que quieres que tus hijos sean.

¿Que quieres que aprenda a esperar? Aprende a esperar tú. No des por hecho que tiene que dejar todo lo que está haciendo para hacer inmediatamente lo que tú le pides. Aquello de "Si tú me dices ven, lo dejo todo" es muy poco realista esperarlo de nuestros hijos. Entiende que su juego, su dibujo, su video, sus intereses son tan importantes para él como para ti lo pueden ser tu tarea, tu trabajo, o tu mensaje de whatsapp. Si a un adulto que está ocupado en algo le daríamos unos minutos de cortesía para que termine lo que está haciendo antes de hacer algo que le hemos pedido, hagamos lo mismo con nuestros hijos.

¿Quieres que no se eternice y que cumpla con lo que te ha dicho que iba a hacer? No le hagas esperar eternamente y cumple con lo que has dicho que vas a hacer. Es inevitable que tenga que esperar a veces si estáis ocupados cuando os pide que hagáis algo. Díselo tal cual, "Ahora estoy fregando, cariño. Puedes esperar a que termine o puedes ayudarme a fregar." Si se enfada, como siempre contestar con calma. "Lo sé, cariño. Esperar es muy difícil." y no entrar en más discusiones. Eso sí, en cuanto termines cumple lo que le has dicho. "Gracias por esperar. Ya estoy contigo." Pensemos que lo mejor que podemos hacer es predicar con el ejemplo, porque como estamos comprobando es lo que estaba adquiriendo sin que se dieran cuenta.

De todas formas, con 5 años van reclamando cada vez más control sobre sus vidas, tal vez podríamos intentar ver cómo darle ese control. Usando el ejemplo del baño, se me ocurre que el baño podría formar parte de una secuencia en la que él más o menos llevara el control, con no más de un recordatorio por tu parte. O tal vez le vendría bien algún tipo de reloj que le indique que es hora de la siguiente actividad para que no seamos nosotros quienes se lo tengamos que recordar. Si por ejemplo la rutina es baño-cena, le podríamos decir "Voy a empezar a hacer la cena. Si empiezas a bañarte ahora estará preparada cuando termines." Si remolonea y tarda en bañarse, la consecuencia natural podría ser que se le quede la cena fría o incluso que ya hayáis terminado de cenar vosotros y tenga que cenar solo.

Si hay algo que reiteradamente no funciona para la familia, por ejemplo, si para vosotros es importante cenar juntos y el hecho de que remolonee por sistema significara que no puede suceder, recomendaría hablar directamente con el niño para hacer una lluvia de ideas sobre como solucionarlo. Habría que tener cuidado de escoger bien el momento de esa conversación: que estén sus necesidades físicas y emocionales cubiertas, que no esté distraído con otra cosa, que el entorno invite a hablar (que no esté la tele de fondo, por ejemplo). Sería cuestión de decirle claramente que necesitamos su ayuda para resolver una situación:

"Necesito que me ayudes a pensar en una solución. Te bañas muy tarde y luego cenas solo. Para mí es importante cenar todos juntos. ¿Cómo podemos solucionarlo?"

Hay que procurar presentar la situación sin atisbo de juicio moral. Que no parezca que se le está echando en cara nada, para evitar que se ponga a la defensiva. Presentar la situación lo más objetivamente posible, expresar qué es lo que no está funcionando en nuestra opinión y esperar a ver qué cosas proponen ellos. Nos sorprendería ver las cosas que se le pueden ocurrir. Si por lo que fuera la solución que propone y que aceptáis ambos no funcionara en la práctica, se repetiría la conversación para buscar una nueva solución alternativa. Este tipo de conversaciones les ayuda a adquirir técnicas de resolución de problemas y les hace sentirse escuchados, respetados y valorados, con lo que además es maravilloso para su autoestima.

¿Qué os ha parecido? ¿Habíais caído en ver la situación desde el lado del niño? Si tienes alguna pregunta o comentario que hacerme, o si tienes algún truco o sugerencia más que quieres aportar puedes hacerlo a través del blog, de la página de Facebook o de la cuenta de Instagram. Y si te ha gustado la entrada o crees que podría ayudarle a alguien que conoces COMPARTE.

¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!


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