lunes, 26 de septiembre de 2016

Cambios de pañal: Cuando los bebés lloran

Mi peque ya no lleva pañales, pero todavía recuerdo que hubo una época que era una guerra. Seguro que sabéis cómo es: lloran, se retuercen, hacen el tablón, se dan la vuelta como un cocodrilo... Según la edad que tengan, el repertorio es distinto. No recuerdo la edad concreta que tenía el mismo cuando empezó a resistirse a los cambios, rondaría los 8-10 meses, pero sí que recuerdo lo que hice para solucionarlo y lo mucho que me funcionó. También recuerdo que el consejo, como no, vino de Janet Lansbury.

Veréis, RIE ve al niño como un ser humano completo desde el momento en el que nace, y hace mucho hincapié en que hay que comunicarse de forma respetuosa con ellos desde el principio. Esto se traduce en informar, avisar, narrar, y pedir colaboración dentro de su posibilidad según su edad en cada actividad que le ataña. Por ejemplo, esto significa en que cada vez que le vayas a coger en brazos hagas contacto visual con él, le avises de que le vas a coger, y esperes un segundo a que se prepare. Con el tiempo es posible que incluso percibas como el bebé se prepara para que lo cojas, tal vez levante un poco la cabeza, o intente levantar los brazos. Yo no tuve ocasión de practicarlo con mi hijo porque cuando conocí esta filosofía ya tenía varios meses, pero quien la sigue desde el principio dice que es alucinante comprobar lo mucho que entienden con poquísimos días de vida.

Con relación en concreto al cambio de pañal, esto significa convertir ese momento en todo un ritual de comunicación con el bebé. Se convierte en un momento super íntimo, que si nos paramos a pensarlo, parece una obviedad.

Muchas veces, esa resistencia viene de un sentirse como monigotes. Antes de cambiarle el pañal probablemente le han cogido en brazos de improviso, quizás incluso interrumpiendo algo en lo que estaba concentrado, sin avisar y por la espalda. Como empieza a protestar llorando, ponemos el turbo para terminar cuanto antes, desabrochamos ropa, les movemos las piernas, para arriba, para abajo. Tal vez incluso necesitemos desnudarlos al completo para cambiarlos porque ha habido un escape, con lo que todo eso implica. En fin. Normal que lloren.

Lo que RIE propone es ESPERAR.

Ralentizar los movimientos al máximo. Dar tiempo para procesar. Narrar y avisar de cada acción que vayamos a hacer. Y por supuesto ¡asegurarse de que no les estamos interrumpiendo! (Ya sabéis la importancia que le da RIE al fomento de la concentración infantil)

¿Qué fue lo que yo hice, entonces?

Básicamente, empecé a avisarle de que se acercaba un cambio de pañal. Me presentaba donde estuviera con un pañal en la mano y el paquete de toallitas y le decía "Dentro de un momento vamos a ir a cambiarte el pañal." Cuando creía que podía ser un buen momento me lo llevaba al baño. Me inventé una canción que también servía como momento de transición (al igual que una nana sirve para marcar el momento de dormir y ayuda a transicionar). La canción se convirtió en un hit que nos acompañó mientras duraron los pañales, ¡incluso mis sobrinas empezaron a cantarla!

Cuando ya era un poco más mayor y gateaba, le enseñaba el pañal, le decía que iba a cambiarle y que le esperaba en el baño cuando estuviera preparado. Obviamente, esto tenía truco. El peque por entonces estaba en esa etapa en la que te van siguiendo por toda la casa, así que no iba a tardar mucho en venir. Pero ¡funcionaba! El simple hecho de que fuera él quien elegía venir, y de que sabía a lo que venía, hacía que fuera todo rodado.

También empecé a pedirle colaboración: "¿Puedes levantar el culete? A ver, cariño, ¿puedes sacar tú la manita?" Hacerle partícipe de una actividad que le concernía tanto como un cambio de pañal también ayudó mucho.

Con esto, en general, la etapa de luchas contra el momento pañal pasaron tan rápido como vinieron. Y salvo momentos puntuales, porque oye, todos tenemos derecho a tener malos días, se fue para no volver.

Y como una imagen vale más que mil palabras. Os dejo un video de un cambio de pañal siguiendo este método con un bebé de 7 semanas. Está en inglés pero se ve perfectamente cómo le va contando cada paso que va haciendo, cómo establece contacto visual constantemente, como espera un segundo antes de hacer cada paso, y cómo pide colaboración al bebé. Personalmente, me parece precioso. Espero tener la oportunidad de ponerlo en práctica en algún momento del futuro.




¿No os parece mágico? 


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

2 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo con lo que dices y el vídeo es el perfecto ejemplo de lo que explicas. ¡Gracias por compartirlo!

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  2. Gracias por los consejos, lo intentaré con mi hija de dos años... Ojalá el vídeo fuera con niños más grandes :)

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