jueves, 21 de julio de 2016

Cómo transmitir confianza y seguridad a los niños pequeños


Ilustración de BougriBouillons
Que nuestros hijos sean personas seguras de sí mismas, valientes y con una autoestima sana, son objetivos que todos deseamos. Muchas veces achacamos estos rasgos a una cuestión de personalidad, y es cierto que gran parte viene determinada por el carácter del niño. Pero las acciones de los padres pueden mejorar (o empeorar) sensiblemente esos rasgos. Si hasta ahora has estado transmitiendo tus miedos a tu hijo sin darte cuenta, tal vez te alegrará saber que estás a tiempo de cambiar.

El artículo de hoy, que va un poco a continuación del artículo de Teacher Tom que vimos en mi último post, Janet Lansbury trata también de como reaccionar a caídas leves de nuestros hijos, pero amplia con muchas otras maneras de fomentar la autoestima y la confianza de nuestros hijos en otros campos y desde la más tierna infancia, y nos da pautas concretas sobre qué decir en lugar de lo que estábamos diciendo o haciendo hasta ahora. El artículo se llama Parent Do-Overs - 7 Confidence Building Responses, como siempre que el artículo original está en inglés, os ofrezco una traducción realizada por mí que espero que os guste:


"Toma 2" para padres - 7 Respuestas para dar confianza

Si ser padres fuera como estar en una película, seríamos siempre brillantes porque tendríamos un montón de "tomas" para perfeccionar nuestras respuestas (por no mencionar el maquillaje, el peinado del cabello y los  salarios ridículamente altos). Pero estamos haciendo un papel - el papel de nuestra vida y para toda la vida. Por suerte, actuamos para un público que nos adora, y que perdona nuestros fallos, y nuestros hijos por lo general aceptarán nuestra actuaciones menos reflexivas, y nada estelares. De hecho, incluso nuestras tomas falsas pueden ser una bendición, ya que enseñan a los niños la inestimable lección de que los errores son aceptables ya que incluso superestrellas como sus padres los cometen.

Aquí están algunas de mis sugerencias de "Toma 2" para el manejo de situaciones de bebés y niños pequeños comunes y algunos de los razonamientos detrás de ellos ... 

1. El llanto 

En vez de "No llores", "Shhhh", "Ya está", "Venga, para ya de llorar, ¿eh?", "Ya está, no ha pasado nada"... 

Admite sin juzgar tanto la respuesta del niño como el incidente que lo causó. "Ay, te has dado un golpe contra la pared y te ha dolido." O "Oh, te has asustado mucho cuando el perro ha ladrado." O "Te está costando mucho trabajo relajar tu cuerpo. Lo sé". A continuación, permite que el niño llore todo el tiempo que necesite para desahogarse por completo dándole tu apoyo pleno

Animar a los niños a expresar sus sentimientos es la clave para el fomento de la salud emocional. Da igual lo irracional que nos parezca la reacción de nuestro hijo, él o ella necesita que sea aceptada. Recuerda, ni siquiera los adultos pueden controlar sus reacciones emocionales, pero es que los niños pequeños tampoco son capaces de controlar la manera en que las expresan. Tratar de disuadir al niño de que exprese sus sentimientos, o responder con impaciencia, anula al niño. Cuando te sientas impaciente con un niño pequeño que está en mitad de una rabieta, mantente presente, relájate e imagina todo lo que te estás ahorrando en futuras terapias.

2. Los accidentes leves 

En lugar de correr hacia el niño y llevártelo corriendo en estado de pánico... 

Tómate un momento para observar su respuesta. Si llora, acércate con la mayor calma posible, pregunte si quiere que lo cojas, enuncia qué es lo que ha sucedido  (como se explicó anteriormente) y sus sentimientos al respecto. 

Cuando respondemos frenéticamente, sobresaltamos al niño, lo cual puede asustarle  o hacerle llorar cuando quizás podría haberse recuperado rápidamente y continuar jugando. Nuestros niños están muy sintonizados con nosotros y les beneficiamos mucho cuando somos capaces de confiar en su capacidad. Permitir que los niños se recuperan de forma autónoma siempre que sean capaces fomenta la autoestima y la capacidad de recuperación, les da la oportunidad de tratar de entender lo que pasó y aprender algo de la experiencia. 

3. Alabanzas 

En lugar de "muy bien", "¡Que bonito!", "¡Qué listo eres!" O un gran aplauso ... 

Podrías decir, "¡Gracias por ayudarme!" "¡Lo has hecho tú solo!" "Has conseguido sacar las cuentas de plástico. ¡Ha sido muy difícil!" "Te ha costado muchísimo trabajo, pero no te has rendido" "Debes estar muy orgullosa de tí misma." Añade detalles concretos para que su hijo sepa que has estado prestando atención (y para  ayudarle en el desarrollo del lenguaje). 

Estas respuestas animan a los niños a ser dueños de sus propios logros, protegen la motivación intrínseca, y previenen en cierta manera que los niños dependan de la validación de otros. 

4. Animar a un niño cuando se encuentra alguna dificultad 

En lugar de "¡puedes conseguirlo!"... 

"Sé que te estás frustrando, pero ya casi lo tienes." "¡Te estás esforzando muchísimo!" "Estoy aquí y no voy dejar que te caigas, pero es más seguro para ti que te bajes tú solo. Prueba a poner un pie en la barra de abajo". 

"¡Puedes conseguirlo!" puede hacerle sentir en cierto modo presionado y hacer que el niño piense que nos ha decepcionado si finalmente no es capaz de hacerlo. Dar un poco de instrucción verbal ayuda a los niños a aprender a bajar de forma segura después de haberse subido subido a algo. Los niños generalmente pueden hacerlo por sí mismos, pero si los bajamos nosotros, en lugar de quedarnos cerca por si acaso y dar apoyo verbal, les terminaremos haciendo creer que no pueden. 

5. Comportamiento no deseado 

En lugar de distraer, persuadir, sobornar, avergonzar, regañar, castigar... 

Maneja la situación con cariño, confianza, respeto, y brevedad (guardate las charletas para otro momento). Siempre que sea posible, reconocer el punto de vista del niño. "Querías ___." De una breve instrucción (y una opción si es posible). "No puedo / no voy a dejar que ___. Es peligroso " (o "No es momento para eso ahora", etc.). "Pero si quieres puedes ___." Bloquea físicamente el comportamiento si hace falta. Afirma de nuevo. "Sé que querías ___ y no te he dejado. Eso te ha disgustado"

Los bebés y los niños pequeños necesitan ayuda para controlar sus impulsos inmaduros y comprender nuestros límites. No son niños malos que necesitan ser reprendidos, castigados o "que les enseñen una lección". La lección más importante que deben aprender es que sus padres están siempre de su lado (en lugar de castigarlos apartándolos del mismo), y que les recordemos las reglas de la familia con calma, firmeza y paciencia y evitemos que nos hagan daño a nosotros o a ellos mismos. Cuando hacemos esto, los niños aprenden e interiorizan nuestras expectativas de una forma increíble. 

6. Compartir 

En lugar de decirle a los bebés y niños pequeños que deben compartir o hacer turnos... 

Observar de cerca y refleja con calma (como si fuera una narración deportiva) la situación y permite que se desarrolle. "Justin, tienes en tus manos el balón y Meredith lo quiere, también. Ahora Meredith tiene la pelota." O, "Meredith, ¿estás pidiéndole la pelota a Justin? Justin parece estar diciendo que quiere quedársela por ahora. Tal vez cuando termine de jugar." 

Los bebés y niños pequeños normalmente socializan quitando y (menos frecuentemente) dando juguetes. Desde la perspectiva del niño es como si de repente los juguetes cobraran vida y se convirtieran en interesante cuando otro bebé los tiene en sus mano. Cuando permitimos que los niños conecten y aprendan unos de otros de esta manera, es posible que reaccionen de forma negativa en ese momento, pero por lo general son bastante capaces de solucionarlo sin nuestra intervención. ¿La gran pista de cuál es la perspectiva del niño? Una vez que estas pequeñas peleas han terminado, el juguete deseado casi siempre queda olvidado, deja de tener interés para cualquiera de los niños. 

7. El aprendizaje del idioma 

En lugar de corregir los niños pequeños cuando pronuncian mal las palabras o los utilizan de forma incorrecta (por ejemplo, que ellos llaman al verde "amarillo" o a un conejo "un perro")... 

No lo hagas. Se necesita valor para usar las palabras por primera vez. Anima a tu hijo a hablar tratándolo con el mismo respeto con el que tratarías a un extranjero intentando hablar español. Si el niño no pronuncia una palabra, podemos responder de una manera que proporcione una corrección amable. En otras palabras, cuando su hijo apunta al conejo y dice "Nejo", podrías responder, "¡Yo también veo al conejo!" Si el niño señala al conejo y dice "perro", se podría decir con sinceridad, "Sí, ¡Es verdad! Se parece a un perro". 

Cuando los niños comienzan a usar el lenguaje, sólo son capaces de decir una fracción de las palabras que conocen. Lo más probable es que sepan la diferencia entre un conejo y un perro, pero simplemente no son capaces de expresar eso todavía. Confiar y apoyar el proceso de su hijo significa que permitirle tener "razón" tanto como sea posible. Y no te olvides de disfrutar (¡y apuntar!) del uso creativo que su hijo hace de la lengua mientras dure. 

Corten, a impresión, fin del rodaje.

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No sé qué os parecerá a vosotros, pero a mí me resulta utilísimo leer ejemplos concretos de qué decir en las distintas situaciones. Evidentemente al principio nos va a resultar forzado y artificial, pero es cuestión de tiempo y práctica.


Aclaro que la filosofía que aplica Janet Lansbury está especialmente diseñada para niños de 0 a 2-3 años con lo que no siempre resulta igual de eficaz con niños más mayorcitos. Lo idea es empezar cuanto antes porque así se sientan unas buenas bases en nuestra relación con ellos y en la suya propia consigo mismo. Aún así, para niños más mayores, o incluso para nosotros los adultos, sigue siendo vigente la importancia de cosas como:

a) la validación, respeto y acompañamiento de las emociones y su expresión;
b) el dejar espacio para que el niño reaccione antes de reaccionar nosotros;
c) el ser específicos a la hora de elogiar a los niños, haciendo mayor hincapié en el esfuerzo que se hizo en lugar de en el resultado final en sí;
d) maneras más efectivas de animar en caso de dificultades; o
e) la importancia de la búsqueda de herramientas para corregir comportamientos no deseados distintas de las tradicionales que suelen traer a la larga consecuencias negativas para el niño y para la convivencia familiar. 

Todas estas son para mí, algunas de las bases fundamentales de una relación respetuosa.

     

¿Qué os parece? ¿Os veis usando esta manera de hablar con vuestros niños? ¿Os parece difícil cambiar el chip de esta manera? ¿Creéis que puede ser beneficioso de verdad, u os parece que no tiene tanta importancia?


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

2 comentarios:

  1. Interesante articulo, sobre todo porque uno se da cuenta de cierto errores que pudieron cometer nuestros padres con nosotros y que se esta a riesgo de repetir cuando se comienza la paternidad/maternidad

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  2. muy interesante, gracias. tengo mi niña de 17 meses, pondré en práctica los consejos. saludos

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