jueves, 23 de febrero de 2017

Enseñar a los niños a decir "por favor", "perdón", "gracias", "lo siento".

El otro día vi un meme que decía algo así como "- Mi hijo sabe usar el ipad. - Genial, a ver cuándo le enseñas también a decir por favor y gracias". Dejando aparte lo injusto, e irrespetuoso que es el meme en cuestión, me sirve como ejemplo para reflexionar sobre la importancia que se le da al tema y la perspectiva tan negativa que se tiene de los niños y esto.

Como en tantas cosas, parece que la tendencia es que si no se le enseña activamente, si no se les obliga a hacerlo, los niños no van a aprender nunca. "¿Qué se dice?", "¿Cuál es la palabra mágica?"... Tengo lectores de todo el mundo, pero estoy segura de que a todos os suenan estas frases. También se obliga a los niños a pedir perdón a diario, en parques, en casa, en el cole. Como una manera de resolver conflictos "pídele perdón ahora mismo, ¡vamos!". Seguro que os resulta familiar. Mucha gente da por hecho que esta es la única forma de enseñar estas cosas y como no podía ser de otra manera, en el post de hoy vamos a analizar exactamente qué se consigue haciendo las cosas "como siempre" y si hay otra forma de hacerlo que funcione.


Hacerlo como siempre se hizo:

La inmensa mayoría de los que ahora somos adultos hemos recibido frases como las que mencionaba arriba. Y podría decirse que hemos aprendido, así que habría que concluir que el método tradicional es efectivo. Y no lo pongo en duda. Pero me gustaría poner en relevancia otras cosas que se consiguen con el método tradicional y que seguramente no estén dentro de nuestros objetivos iniciales.

A menudo, cuando utilizamos la frase "¿Qué se dice?" los niños reaccionan como con timidez. Tal y como yo lo veo, es como si estuviéramos señalando que han tenido un despiste o que han cometido un error al olvidar dar las gracias. Y además suele ser delante de otra persona, a menudo un extraño, que está esperando a que digamos algo, con lo que la sensación de estar expuesto es mayor. Normalmente se dice con un tono de cariño, o al menos esa es mi experiencia, así que no es que les vayamos a causar cicatrices precisamente, pero no ayuda a transmitir una verdadera sensación de agradecimiento. Dar las gracias de esta manera implica a menudo que el agradecimiento se cubre con una sensación de vergüenza, con lo que si nuestro objetivo es que aprendan el significado de estar agradecido, esto en realidad lo está entorpeciendo. Y esto es cuando se dice con cariño, si se dice forzando, si se dice en forma de ejercer control sobre los niños, el agradecimiento se va a teñir con un montón de sentimientos negativos más.

"¿Cuál es la palabra mágica?" me gusta todavía menos. Sé que al igual que la frase anterior se suele decir con tono de cariño, simplemente un recordatorio que el niño acepta con más o menos naturalidad aunque de nuevo marca un error, esconde una corrección, es una forma de decir "se te ha olvidado decir una cosa importante". Pero a menudo la he visto usar como forma de ejercer control, de mostrar quién manda aquí. Una forma de entrar en una lucha de poder: el niño quiere algo que tiene el adulto, el adulto no quiere dárselo, o se lo va a dar de mala gana y para que no parezca que es el niño quien manda, antes de dárselo suelta la frasecita "¿Cuál es la palabra mágica?". El niño sabe perfectamente a lo que se refiere (suponiendo que tenga cierta edad, los niños más pequeños no van a tener ni idea), y se siente forzado, se va a resistir porque el ser humano está programado para resistirse a los intentos de control. Entran en una lucha de poder en la que el adulto tiene el control porque tiene lo que sea que el niño desea. Cuando finalmente dice "por favor" es con una sensación de derrota, quizá incluso de humillación. De nuevo, todo lo contrario a lo que desearíamos. ¿Habéis notado que para algunos adultos y en algunas situaciones pedir las cosas por favor es como rebajarse? Pues ese sentimiento nace de ese tipo de situaciones.

Algo similar ocurre cuando obligamos a un niño a pedir perdón. Una disculpa debería ir acompañada de un arrepentimiento genuino, un deseo de arreglar las cosas y el convencimiento de que no vuelva a suceder. Pero cuando obligamos a un niño a pedir perdón, de lo que va acompañado es de un sentimiento de humillación, a menudo en público. Cuando lo dicen es para terminar con la escena cuanto antes, para que se les deje en paz, pero no hay un sentimiento genuino detrás. Lo más probable es que el sentimiento detrás de una disculpa forzada sea el rencor. Pedir perdón es difícil, es reconocer un error, es presentarse vulnerable. Es difícil de por sí, pero si nuestras experiencias iniciales con pedir perdón son negativas, al final es algo que nos va a resultar más difícil todavía. ¿Alguna vez os habéis preguntado por qué resulta tan difícil a los adultos pedir perdón, por qué se antepone el orgullo al bienestar de una persona o una relación que nos importa mucho? Pues por aquí podría estar la causa...

En fin, yo sé que puede parecer que es una visión muy negativa, y pelín exagerada y que no será la experiencia de muchos de nosotros. Pero nunca podemos estar seguros de cómo lo van a sentir nuestros hijos.

Si esta fuera la única forma de educar en cortesía podría entender el deseo de correr el riesgo, si fuera, "o lo haces así o tu hijo no va a aprender a dar las gracias en su vida". Pero el caso es que no es así. Hay una forma de hacerlo que enseña a ser cortés sin forzar ni obligar, ni controlar ni manipular. Que permite sentirse agradecido, pedir las cosas por favor o pedir perdón sintiéndose bien consigo mismo, sin teñirlo de ninguna otra emoción negativa.

¿Cuál es ese método maravilloso y revolucionario? 

Redoble de tambores....



¡EL EJEMPLO!

Os habréis quedado muertos de la impresión, ¿verdad? Ya sé que parece de perogrullo, que ya sabéis que los niños aprenden mejor con el ejemplo, pero, ¿sabéis la verdad? La verdad es que una cosa es saberlo y otra cosa es creérselo.

Incluso para la gente que tiene claro que no se debe apresurar a un niño para que hable antes, o para que camine antes, o para que dejen los pañales, o para que se gire antes... Incluso entre quienes creen en el movimiento natural y libre, quienes aceptan como normal que se debe seguir el ritmo del niño, que se debe confiar en que cuando estén preparado para hacerlo lo harán. Incluso entre muchos de ellos, existe esta excepción en torno a las expresiones de cortesía. Si tu hijo pronuncia mal una palabra, ¿le corregirías cada vez que la pronuncie? ¿O la repetirías dentro de la conversación con la esperanza de que con el tiempo adquirirá la manera correcta de pronunciarla?

No confiamos en los niños. Vamos a admitirlo. La sociedad no confía en los niños. Da la sensación de que si el adulto no interviene, los niños van a ser poco menos que salvajes. Y lo cierto es que no es así. Los niños desean pertenecer, desean formar parte de su grupo y de su comunidad. Es una cuestión de desarrollo evolutivo. Si su comunidad hace las cosas de cierta manera, ellos querrán aprender a hacer las cosas así para poder pertenecer mejor. El problema viene cuando lo que decimos, pedimos o exigimos, no concuerda con lo que hacemos. Si exigimos a nuestros hijos que nos pidan perdón cuando nos hacen daño, pero luego si nos chocamos con ellos en lugar de pedirles perdón les decimos "¡Me vas a caer! ¡Este niño todo el día en el medio!" y les echamos la culpa porque se han puesto en el medio... el mensaje es contradictorio. Al final lo que adquieren es lo que observan y lo que nos ven hacer a nosotros y a nuestro entorno.




Los niños aprenden sin necesidad de obligar:

Mi hijo es el niño más educado del mundo. Esta frase es muy de madre, y probablemente no sea cierta. Para ser más exacta, mi hijo es el niño de 3 años más educado que conozco. Dice "gracias", "por favor", "perdón", "lo siento" de manera consistente desde hace muchísimo tiempo.

Empezó a decir "gracias" con 17 meses. El verano pasado, con dos años y medio, me dijo "muchas gracias por cuidarme, mami" mientras estaba ayudándole a hacer pis. Hace un par de semanas se chocó con la cesta de un señor en el supermercado y dijo "uy, perdón". Si me da un codazo en mitad de la noche mientras dormimos, no es raro que me susurre "perdón, mami" antes de girarse y seguir durmiendo. Si quiere que le abra un bote de plastilina, se acerca con el bote y me dice "¿me abres esto, porfi?". En fin, educado, educadísimo.

Ni que decir tiene que no le hemos obligado nunca. Lo más parecido a obligarle es cuando alguien le ha dado algo y no ha sabido como reaccionar, lo que he hecho ha sido darle yo las gracias, de forma un pelín exagerada, en plan: "¡Ala, muchas gracias! ¿Has visto, cariño? ¡Que señor más amable! ¿verdad?" buscando que el niño viera ahí la oportunidad de agradecerlo, y si no lo hacía que la persona en cuestión se viera recompensada por MI agradecimiento.

En general nosotros somos muy de dar las gracias. Para la cultura española somos hasta un pelín exagerados, probablemente herencia del año que estuvimos de Erasmus en Gran Bretaña. Así que "gracias" fue lo primero que aprendió. En este video lo podéis ver la primera vez que empezó a decirlo de forma repetida, con 16 meses. Algunas de las cosas que hicimos conscientemente fue cambiar todos aquellos "muy bien" que se suelen decir cuando un niño hace algo que le pides o que te sirve de ayuda por "muchas gracias".

video


"Perdón" lo empezó a decir más tarde. Después de los dos años yo diría. Primero solo en casa, solo a nosotros y desde hace poco también en la calle. Eso sí, con una condición, que esté en control de sus emociones y que no se haya asustado. Si por ejemplo se choca con un niño en el parque de bolas, y es algo fortuito y momentáneo, dice "perdón" sin problema. Pero si pierde el control y hace daño de verdad a otro niño porque está enfadado, o si nos hace daño sin querer y se asusta por nuestra reacción, entonces no lo dice. En lugar de eso se pone a llorar o se pone a la defensiva. No tendría sentido obligarle a pedir perdón en ese momento, así que si ha hecho algo a alguien me disculpo yo por él. Así le enseño que no pasa nada por pedir perdón, que todo el mundo se equivoca a veces y que reconocerlo no es nada malo. Sé que estamos sentando las bases y que será cuestión de tiempo.

Los "por favor" han llegado también más tarde. En esto me di cuenta que nosotros no éramos mucho de pedir las cosas por favor en casa. Suena como forzado, somos más de usar la forma interrogativa para pedir algo: en lugar de "tráeme mi botella de agua por favor" diríamos "¿me traes la botella de agua?" y si acaso añadiríamos un "porfi". Así que el peque lo que ha adquirido ha sido más bien el porfi, o el porfa que el por favor. Pero de nuevo, es cuestión de sentar las bases, y si alguna vez se le olvida no pasa nada. Nadie se lo va a tener en cuenta.

Sinceramente, tengo la sensación que la facilidad con la que mi peque ha adquirido el tema de la cortesía teniendo en cuenta que no se lo hemos enseñado específicamente no es lo más común. Por supuesto cada niño tiene un ritmo, así que si vosotros también estáis haciendo las cosas así pero tu hijo aún no parece estar adquiriéndolas no quiero que te preocupes. Siempre puedes revisar si sois tan corteses como te gustaría que fuera tu hijo en vuestro día a día, y si no es el caso, aumentad la cortesía a tope para que tenga la mayor exposición posible a ella. Pero si no, sólo quiero que tomes nuestra experiencia como muestra de que esta forma funciona y que el aprendizaje llegará a su debido tiempo. Pero llegará.

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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

4 comentarios:

  1. Hace un par de semanas estaba con mi hija en la cocina y vio que una de sus camisetas favoritas estaba en el tendedero. Me preguntó "está limpia?" y le dije "sí, pero la acabo de tender y aún está mojada". Se giró y me dijo "gracias mami, gracias por todo". Tiene casi 3 años... a mí se me hinchó el corazón al escucharla :)
    Estoy de acuerdo en que aprenden con el ejemplo, y en casa es muy común escucharle decir por favor, gracias y perdón. Pero fuera de su entorno le resulta más complicado, supongo que es algo de vergüenza. Así que solemos hacer lo mismo que tú comentas, decirlo en su lugar para no forzarla, pero que observe cómo debe hacerse.

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    Respuestas
    1. Awwww qué ternura, ¿verdad? Yo me derrito cuando tienen esos arranques. Estos niños son un amor <3

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  2. Pues fíjate, yo tengo los dos extremos en casa. A la mayor (5 años) no hay quien le saque un gracias o un por favor , o un hola y adiós porque es muy vergonzosa, y en cambio la de 2 años y medio es de lo más educado, como el tuyo, y además me admira lo bien que sabe emplear cada palabra.
    Yo creo que cada niño es un mundo,pero tienes toda la razón, yo, que empleo ese método irrespetuoso sin ser consciente (gracias por hacerme consciente de ello, chiqui) estoy totalmente convencida de que el ejemplo es lo mejor, aunque me cueste años ver el resultado.
    Mil gracias por enseñármelo.

    Una pregunta... y qué harías cuando se pelean entre hermanas y una le hace daño a la otra? yo si les digo lo de "venga! pediros perdón" pero no lo veo tampoco....

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  3. La nuestra también empezó a decir gracias muy pronto, con 15 meses. Nosotros le deciamos gracias a ella y ella nos lo signaba en respuesta. Ahora con 20 está empezando con de nada y perdón.
    También nos hemos dado cuenta de que somos poco de decir por favor, usamos la misma forma que vosotros: me puedes traer la botella?-, así que desde hace poco, hemos empezado a decir porfa.😉
    Ellos copian lo que ven, y si a ellos los tratas con respeto, te devuelven el mismo trato

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