lunes, 20 de febrero de 2017

Cuando las mañanas son una lucha

Las mañanas con niños y sitios donde ir son estresantes: hay ropa que preparar, aseo que hacer, desayuno que tomar, niños por vestir... Si hay una palabra que describe la mañana de muchas familias es "prisa" y seguramente también "estrés". Estos dos son los enemigos número uno de los niños así que suelen venir acompañados de "resistencia" y "llantos". En este post intentaré daros algunas ideas para mejorar vuestro inicio del día y os contaré un poco qué hacemos nosotros.


FUERA PRISAS

Este es el primer consejo y el más importante (y probablemente también el más difícil de conseguir para muchos). Si tus mañanas son estresantes, el primer paso es asegurarse de que tenéis tiempo de sobra para hacer las cosas con tranquilidad. Calcula el tiempo que necesitáis para prepararos por las mañanas y dóblalo. Si puedes, levántate tú antes que los niños y prepárate para que cuando se levanten puedas centrarte en ellos.

REVISA VUESTRA RUTINA Y REORGANIZA SI ES NECESARIO

Si vuestra rutina mañanera no está funcionando, revísala bien y piensa en qué cosas necesitas cambiar. La prioridad es desestresar la mañana así que lo primero será planificar qué cosas puedes dejar hechas la noche antes: mochilas, ropa preparada, desayuno, bolso, llaves, zapatos. Intenta ser creativo con las soluciones. 

CONECTAR, CONECTAR, CONECTAR

Incluye dentro de la rutina un tiempo para conectar con tus hijos. Idealmente por separado, pero entiendo que según cuántos sean y el tiempo del que dispongáis puede ser más o menos difícil. Aún así, convertidlo en una prioridad. Cinco o diez minutos de arrumacos en la cama si tu peque es de despertar lento, una canción alegre para despertar con energía si es de despertar activo, un cuento especial para las mañanas, un ataque de besos, una pelea de almohadas... lo que sea, pero algo. Ya sabéis lo importante que es la conexión a la hora de conseguir la colaboración de los peques. Si empiezan el día bien conectados, aparte de más agradable para todos, también es más probable que se reduzca su resistencia. 

CONTROL

Dependiendo de la edad que tengan, puede que parte de la resistencia mañanera responda a una necesidad de mayor control sobre su vida. Busca maneras de proporcionales esa capacidad de control según su edad. Por ejemplo, con niños de 2-3 años puede ser suficiente control elegir qué camiseta ponerse de dos que has elegido tú previamente. También se podría preparar un mueble a su alcance con su propia vajilla, de manera que pueda escoger por sí mismo si quiere la taza roja o la taza amarilla para ponerse la leche. 

AUTONOMÍA

Algunos niños reclaman autonomía y hacer las cosas por sí mismos. Muchas veces las prisas hacen que no les dejemos y prefiramos hacerlo nosotros porque lo hacemos más rápido. Esto provoca a menudo luchas de poder entre el niño que quiere intentarlo y el padre que no tiene tiempo para esperar. El deseo de autonomía de los niños es algo muy valioso y que debemos respetar cuando se da, así que lo mejor asegurarse de que tienen muchísimo tiempo para hacerlo. En este caso sería buena idea conseguir un reloj o un temporizador que le ayude a saber exáctamente cuánto tiempo tiene para hacer lo que necesite hacer y en el caso de que se termine el tiempo y no hayan terminado, siempre podremos entrar en acción, y decirle "el tiempo se ha terminado, veo que necesitas ayuda". 

Otros reclaman todo lo contrario. Algunos niños piden nuestra ayuda por las mañanas para hacer cosas que sabemos que pueden hacer por sí mismos. No intentes empujarlos a la fuerza hacia la autonomía, al menos no en unos momentos en los que el límite de tiempo puede hacer que termines perdiendo los nervios. A menudo, cuando nos piden ayuda para hacer cosas que saben hacer solos es porque se sienten amados cuando lo hacemos. Es una búsqueda de conexión. Precisamente para facilitar esta posibilidad es que digo que intentes levantarte antes para estar preparado cuando ellos se levanten.

Si para ti la autonomía es algo innegociable, te aconsejo que al menos lo hagas de la forma más positiva posible. No intentes forzarlo a ser autónomo a base de ridiculizarlo, diciendo cosas como "pareces un bebé", o "no eres un niño chico". Acompáñalo si es posible y conviértelo en un momento de conexión: "Me voy a quedar contigo mientras te vistes, ¿qué tal has dormido? ¿has tenido algún sueño bonito? ¿qué planes tienes para hoy?" Y mientras tanto puedes ir pasándole prendas, o dando alguna indicación breve. Lo que tú quieras, pero esfuérzate porque sea una experiencia positiva para todos.

LÍMITES

Las mañanas con prisa no son el mejor terreno para los límites, la verdad. Busca la forma de haceros la vida más fácil. Reduce las normas a su mínima expresión, quédate sólo con las más importantes. Por ejemplo, si dejan el pijama donde no deben o no hacen la cama, piensa si es algo que puede esperar hasta que vuelvan del cole. (Lo admito, para mí el orden no es ninguna prioridad, con que las cosas estén medianamente decentes y no estén por el medio me conformo, pero sé que para algunas familias esto es diferente. Reflexiona si es algo en lo que puedes ser flexible o no. Y si no puedes ser flexible, tal vez necesites entender que tus prioridades no tienen por qué ser las mismas que las de tus hijos y que no es realista esperar que lo sea porque sí.)

PANTALLAS Y DIBUS

De forma similar a los límites, no es para nada ideal que comiencen el día con dibujos o viendo la tele. Pero tampoco es ideal que lo empiecen con gritos y mal humor. Si media hora de dibus mientras desayunan os ayudan a que las mañanas fluyan bien, adelante sin remordimientos. 

Y al contrario. Si los dibus provocan problemas: se distraen mucho y se eternizan con el desayuno, o se enganchan y les dificulta apagarlos cuando llega la hora de irse, entonces no te lo pienses dos veces y establece el límite de nada de dibus por las mañanas. Puedes cambiarlo por algún juguete especial, o algún cuento, o simplemente vuestra conversación.

RESISTENCIA

Cuando a pesar de nuestros esfuerzos por empezar el día con buen pie se presenta la resistencia hay dos rumbos a tomar: buscar la colaboración de forma activa y si no funciona hacerlo a la fuerza mientras validamos y empatizamos con sus emociones.

De esto ya os hable en el post: Cómo conseguir que los niños colaboren y qué hacer cuando no hay manera. Una de las cosas que mejor me funcionan con el peque es usar el juego. Especialmente a la hora de vestirse que es normalmente cuando se resiste él. Normalmente hago como que no sé dónde van las prendas y le intento poner los calcetines en las orejas y cosas así. Se parte de la risa y me va indicando el lugar correcto donde se ponen. Últimamente también hago mucho como que las prendas hablan y van buscando partes del cuerpo para tapar "¿Dónde están las piernas? ¿Has visto unas piernas de niño por aquí?"

Pero a veces nada de lo que intento funciona, con lo que me termina tocando vestirlo a la fuerza o sacarlo de casa a la fuerza. En esos casos simplemente me concentro en hacer lo que necesito mientras mantengo mis emociones a raya. La prioridad es hacer lo que sea sin enfadarme. Para poder apoyar a mi hijo en SUS emociones tengo que estar en control de las mías. En estos casos no intento convencerle, ni busco que coopere (bueno, de vez en cuando lo intento, pero cuando ya estamos en este punto suele ser porque está bloqueado y no va a haber nada que funcione más que seguir avanzando), simplemente actúo en silencio y de vez en cuando si lo veo oportuno digo algo para asegurarle que entiendo que no quiera vestirse o que no quiera irse. Lo entiendo perfectamente. 

SOLUCIONES CREATIVAS

Cuando estamos metidos en el momento, es difícil encontrar soluciones. Por eso es importante reflexionar en momentos de tranquilidad sobre qué es lo que falla de la rutina y buscar maneras de solucionarlo. A veces lo mejor es ser creativo en la búsqueda de soluciones. Por ejemplo, si la hora de vestirse por las mañanas es un horror y no hay nada que funcione, ¿qué tal si en lugar de pijama la noche antes se va a la cama con ropa limpia y cómoda que le valga para ir al cole al día siguiente? Un chándal para los chicos o unas mallas con una camiseta para las chicas puede ser una buena opción. No es una opción ideal para preadolescentes con las hormonas activas y que necesitan lavarse imperiosamente por las mañanas, pero para niños más pequeños que con bañarse por la noche les vale, no habría problema. Evidentemente para los casos en los que llevan uniforme tampoco valdría, pero en fin, la idea es tomar un poco de perspectiva y no tener miedo de buscar soluciones poco comunes. 

Otras ideas podrían ser desayuno para tomar en el camino (un plátano por ejemplo) o incluso meterlo en el coche en pijama y llevar la muda para vestirlo una vez llegues al cole (con la expectativa de que el cambio de escena y el espacio más reducido hagan más fácil que colabore).


NUESTRA RUTINA

Nosotros no es que lo tengamos especialmente difícil, más bien al contrario. Pero por si ayuda a alguien, os cuento nuestra rutina mañanera. No es que sea ejemplo de nada, es simplemente por dar más ideas:

Nuestra rutina empieza a las 7 de la mañana que me levanto yo. Idealmente, el peque (3 años) se quedaría en la cama hasta las 7:30, y algunas veces es así, pero la realidad es que como está con nosotros en la cama, al poco de levantarnos nosotros se levanta él buscándonos. 

Si se levanta a las 7:30, en ese rato que tengo para mía aprovecho para ir al baño, preparar la merendilla del cole y prepararle el desayuno. Cuando se levanta me quedo un rato con él dándonos mimos, lo acompaño al sofá, le pongo el desayuno y le enciendo los dibus (normalmente en el ipad, suelen ser vídeos de planetas o del cuerpo humano que es lo que le gusta ahora). Mientras desayuna voy a vestirme. 

Si se levanta antes le toca esperar en el sofá a que prepare el desayuno. Suele ser un rato malo porque lo que quiere es mimos pero también tiene hambre, y quedarme haciéndole mimos no es compatible con prepararle el desayuno. Una vez que tiene el desayuno delante se suele calmar. Como tiene tanto tiempo, puede desayunar con toda la tranquilidad del mundo. Suele tardar 30-40 minutos en desayunar. Pero no hay prisas así que bien.

Una vez que ya estoy vestida, voy a por su ropa. Escojo calzoncillos, pantalón y dos camisetas (los calcetines se los ponemos limpios por la noche así que no necesito cambiárselos por la mañana). Antes de empezar a escoger dos camisetas era una lucha, la que elegía no le gustaba nunca y siempre terminaba enfadado y yendo a elegir otra para que se la cambiara. Así que me acordé de mis propios consejos y empecé a presentarle dos camisetas. Los pantalones normalmente se los pongo sin problema, pero las camisetas siempre me las pelea. Así que le doy a elegir y desde entonces va mucho mejor. 

Yo estoy totalmente preparada a las 8, a esa hora el peque está terminando de desayunar si es que no ha terminado ya. Me relajo 5 o 10 minutos a su lado mientras termina del todo y entonces empiezo a vestirle. Si se resiste, que es lo normal, utilizo el juego para que colabore y suele funcionar muy bien. Lo que más le cuesta es la camiseta, pero con lo de elegir y un poco de risas lo solemos solucionar. Después le peino y le pongo los zapatos y normalmente nos sobran unos minutos más. 

A las 8:30 apago los dibujos, con mayor o menor resistencia, pero normalmente va bien. Entonces suele empezar con que no quiere ir al cole. Como sé que en el cole está bien lo entiendo como que no le apetece, valido y empatizo, a mi tampoco me apetece salir de casa por las mañanas así que es fácil. Hay mañanas que lo de no querer ir al cole es más de boquilla, con lo que con un poco de validación y conexión le vale para seguir avanzando: ponerse el abrigo, coger la mochila, salir por la puerta. Otras mañanas lo dice totalmente en serio y nada que yo diga lo va a cambiar. Esas mañanas me toca alzarlo en brazos con mi bolso colgado, y su mochila y su abrigo en una mano. Salimos de casa como podemos y en cuanto nota el frío me pide el abrigo. Me paro a ponérselo y seguimos avanzando. Para cuando llegamos al coche normalmente se ha calmado, así que le ayudo a sentarse en la silla del coche y nos vamos. Suelen ser las 8:40. Llegamos al cole a las 8:50 y tenemos 10 minutos para o bien dar un paseo por los alrededores del cole o bien ir a la fila y esperar juntos allí haciéndonos mogollón de arrumacos. Lo que el peque prefiera.

Evidentemente sé que cada familia tiene sus propias circunstancias, y que no va a ser lo mismo con un solo niño que con tres. Nosotros lo tenemos bastante fácil, la verdad. Es sólo un niño, yo tengo tiempo, se levanta temprano de forma natural porque se va a la cama temprano... Aún así, sea cual sea vuestra circunstancia en particular, espero que podáis encontrar algo de utilidad en estos consejos. Y si no, siempre podéis escribirme o uniros a mi grupo de facebook para obtener el apoyo de un grupo de madres y padres que están viviendo el mismo camino y que comparten inquietudes y experiencias. 

Si tienes alguna pregunta o comentario que hacerme, o si tienes algún truco o sugerencia más que quieres aportar puedes hacerlo a través del blog, de la página de Facebook o de la cuenta de Instagram. Y si te ha gustado la entrada o crees que podría ayudarle a alguien que conoces COMPARTE.

¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

1 comentarios:

  1. Muchas gracias, bonita, me encantan tus artículos. Sobre todo agradezco mucho la parte práctica porque muchas veces se dicen las cosas pero no se ponen ejemplos con el día a día y tu, en tus artículos, siempre los das.
    Yo tengo 2 niñas de 3 y 5 y puedo agradecer mucho a que mis momentos por la mañana son los mejores, se despiertan muy contentas y colaboran en todo. La peque tiene sus más y sus menos pero porque está en la edad y lo que hago es dejarla un poco de espacio porque sé que lo que la gusta es decidir, así que si me dice que no se pone los pantalones le digo, bueno vale... pontelos cuando tu quieras , y al ratito viene a ponérselo como diciendo "mira que buena soy", jejeje! y con la mayor siempre me ha funcionado hacer un "concurso" a ver quien se viste más rápido y eso la motiva mucho porque es por naturaleza muy competitiva, jajaja!
    Para mi el truco más importante es no dejarles jugar con juguetes ni ver los dibus porque luego no hay quien las saque de "modo hipnosis" así que ven algún cuento mientras desayunan o juegan entre ellas, muchas veces discutiendo pero bueno...
    Ah! y un truco para que me dejen peinarlas es subirlas a un taburete que tengo que da vueltas y les digo que están en la peluquería, eso les encanta, jajaja!

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