martes, 6 de diciembre de 2016

Yo soy el adulto


Yo soy el adulto.


Yo pongo los límites, pero no por capricho. Ser caprichoso no es de adultos. Yo pongo los límites por salud, por seguridad y por respeto, a ti, a mí, y a los que nos rodean. 



Yo soy el adulto.

Yo respeto tus límites, los que te incumben a ti y a tu cuerpo. Excepto en situaciones de emergencia, de seguridad o de salud, tu cuerpo es tuyo y nadie tiene derecho a exigirte nada. Respeto tus límites para que puedas aprender a respetar los límites de los demás.


Yo soy el adulto. 


Yo soy quien te cuida y el responsable de tu bienestar. También soy el responsable de mi propio bienestar. Haré todo lo posible por cubrir tus necesidades sin descuidar por completo las mías. Me esforzaré en buscar el equilibrio entre ellas. Descubriré qué cosas necesito para recargar mi energía y buscaré la manera de incluirlas en mi día a día. Lo haré para poder ofrecerte la mejor versión de mí, la versión de mí que te mereces.



Yo soy el adulto. 

Yo controlo mis emociones y aprendo a expresarlas sin hacerte daño. Si me desbordo, me alejo, respiro, me enfrío, y vuelvo cuando haya recuperado el control. Controlo mis emociones para que puedas aprender a controlar las tuyas.


Yo soy el adulto.

Yo no pego, ni grito, ni amenazo, ni insulto. Especialmente no lo hago a alguien que me quiere, que me necesita y que se mira en mí para saber lo que significa ser adulto. Yo arreglo mis conflictos hablando, o poniendo distancia, o pidiendo ayuda, para que tú puedas aprender a hacer lo mismo con los tuyos.

Yo soy el adulto. 

Yo me disculpo cuando hago algo que no es propio del adulto que soy. Rectifico, pido perdón, e intento reparar el daño que haya podido hacer. Verme pedir perdón de corazón cuando hago algo mal, te ayudará a entender que no hay nada vergonzoso en reconocer un error, que todos nos equivocamos y que la disculpa es el primer paso para ser mejor persona y más adulto. 




Yo soy el adulto.

Yo tengo paciencia cuando tienes problemas respetando mis límites, o los de tus amigos; cuando pierdes el control de tus emociones, cuando gritas, o pegas, o empujas. Te hago saber que no está bien, y hago lo necesario para ayudarte, pero lo hago sin herirte, sin humillarte, sin castigarte, desde el amor, desde la comprensión, desde el entendimiento de que estás aprendiendo. 


Que tú aún eres un niño y que el adulto soy yo.



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Este texto lo escribí originalmente para mi página de facebook, donde se hizo viral, siendo compartido más de 20000 veces, con más de 12000 me gusta y más de 1000 comentarios. Mi post más exitoso hasta la fecha. Hoy lo sumo también al blog con algunas ilustraciones para enriquecerlo. En este breve post resumo lo que para mí son las claves de mi crianza, lo que espero recordar cada día. Espero que os guste.



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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

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