jueves, 10 de noviembre de 2016

"¿Cómo lidio con los celos y berrinches de mi hija mayor sin perder los nervios?"

En ocasiones seguimos un camino un poco por inercia, porque es el que conocemos y el que mucha gente sigue, aunque a mitad de camino nos damos cuenta de que no nos está gustando el viaje, y de que iríamos más cómodos o más contentos o más satisfechos yendo por otro camino. Podríamos cambiar de camino, perfectamente. Es posible, pero parece difícil. No sabemos exactamente cómo es ese camino, aunque lo que vemos desde nuestra posición nos gusta. Además, mucha gente que nos rodea y que va por el mismo camino que nosotros nos desanima. "Déjate de cosas raras, siempre hemos ido por este camino y nos ha ido bien." Algunos incluso se toman a mal que quieras ir por otro sitio "¿es que te crees mejor que nosotros?", te dicen. Total, que el cambio se antoja difícil. Pero eso no quiere decir que no puedas hacerlo. Por supuesto que sí. Solo tienes que dar el paso.

Algo así es lo que le pasaba a la mamá de la consulta que os traigo hoy.  Estamos en el caso de una joven mamá con dos pequeñas bastante próximas en edad, en las que intervienen diversos factores: los desbordes emocionales típicos de las edades de ambas, los celos de la mayor hacia la menor, las peleas y riñas entre ellas, y el deseo de enfrentarse a todo esto desde una disciplina positiva que hasta ahora no han estado utilizando. Como siempre, no está permitido emitir valores de juicio. Sé que muchas encontraréis reprobable la forma en la que han estado gestionando la situación hasta ahora. Ella también lo sabe y quiere cambiar. Tanto para ella como para cualquier otra mamá que se encuentre en este camino hacia una crianza respetuosa: lo importante es pedir ayuda y aprender las herramientas necesarias. Y para eso estamos aquí.


A continuación os transcribo la consulta:

Help me, please! Qué tal, soy de México, tengo 21 años y soy madre de dos princesas. La mayor de 3 años 9 meses y la pequeña de 15 meses. El motivo de mi post es porque quiero informarme más sobre este tipo de crianza que en mi opinión es la mejor, pero quisiera saber cómo actuar ante un berrinche, cómo lograr que mis hijas me obedezcan. Cuando yo salgo, mi hija siempre quiere ir conmigo pero no siempre puedo llevarla y el resultado es que se queda llorando, ¿cómo puedo hacer para que comprenda que mamá no puede llevarla y no se quede llorando desconsoladamente? ¿Cómo enseñarla a recoger lo que tira? Ella saca todo pero nunca quiere recoger nada, a veces le ayudo y lo hacemos juntas pero hay veces que tengo mucho trabajo y no puedo. También se la pasa molestando a su hermanita y a veces le pega y le grita. La verdad, no sé qué hacer. Su papá muchas veces recurre a los golpes. Yo sinceramente quiero dejar los golpes, pero mi hija es sumamente difícil de tratar y la chiquita se está volviendo igual o peor. De la desesperación ha llegado a morder a su hermana. Por favor, solicito de su ayuda, ¡necesito muchos tips! Otra cosa, también es demasiado envidiosa con su hermanita. Cualquier cosa que agarra la chiquita, aunque la mayor no lo esté usando, se lo quita y por ende ¡todo el día son llantos y gritos! Estoy desesperada, espero se haya entendido que hablo de la mayor. Espero me puedan ayudar, de antemano gracias.


Así que bien. Esto es lo que le contesté a esta mamá. Espero que os guste.

Hay mucho que comentar aquí :

1. Tienes una niña de 3 años completamente normal y el comportamiento que describes es totalmente apropiado para su edad. Hay muchos niños que atraviesan una etapa especialmente difícil en torno a los 3.5 años. En esta etapa los desbordes emocionales (berrinches) son mucho más frecuentes e intensos de lo que solían serlo. Necesitas unas expectativas realistas sobre cómo debe ser el comportamiento de unas niñas de esas edades.


2. El llanto no es malo. Es la expresión de una emoción y las emociones no son malas. El llanto no hay que reprimirlo, ni cortarlo, ni avergonzarlo. No hay que decir cosas como "no llores, que no eres una niña chica", o "no llores que te pones muy fea". Hay que decir cosas como "Lloras porque no quieres que me vaya, lo sé. Tengo que salir, y voy a volver pronto, yo también te voy a echar de menos mientras. Te quiero." Y a la vuelta "No te ha gustado que me haya ido sin ti. Ya estoy aquí. ¿Quieres un abrazo?". El llanto hay que aceptarlo y acompañarlo. Las emociones hay que validarlas. Nuestros hijos tienen que saber en cada poro de su piel que cuando lloran también los amamos y que tienen derecho a sentirse en cada momento como ellos quieran, que sus sentimientos son importantes y que está bien que los sientan, que son normales y que son capaces de gestionarlos.

¡Encontraron los juguetes fuera de rotación!
3. Es posible que tenga demasiados juguetes. Dices que cuando recogéis juntas suele participar, que funciona convertirlo en un juego. Pero que ella sola no quiere recoger nunca y que tú no siempre tienes tiempo para ayudarle. Tal vez con esto lo que te está diciendo es que tiene demasiados juguetes y que eso le abruma, que después de una buena jornada de juego hay tanto lío que le dices que recoja y piensa "madre mía, ¿por donde empiezo?" exactamente igual que nos pasa a los mayores. En la filosofía Montessori se fomenta la rotación de juguetes, según la cual los niños sólo tienen acceso a una parte de sus juguetes. El resto se guarda, y periódicamente se cambian. De esta manera se favorece el orden y la concentración (está demostrado que al tener menos juguetes se concentran mejor en el juego con los poquitos que tienen). La filosofía Montessori también prescribe que cada juguete, o material, se coloca en su sitio cuando terminamos de usarlo y antes de sacar uno nuevo. Evidentemente esto es un cambio que necesita una gran inversión de tiempo por tu parte porque tienes que estar pendiente de recordárselo mientras aprende el proceso nuevo. Personalmente no he sido capaz de implementarlo en mi casa, pero no me suele molestar demasiado el desorden porque sí que empleamos la rotación de juguete así que incluso cuando lo saca todo no se tarda más de cinco minutos en recoger. 


4. Los niños son omniscientes emocionales. Pueden leer el lenguaje corporal de sus padres como si fuera un libro abierto. ¿Te ha pasado alguna vez que tu hija se ha dormido mucho más tarde que de costumbre JUSTO el día que tenías planes? "¡Parece que se lo huele!" No se lo huelen, literalmente, pero lo notan. Saben cuándo tienes prisa porque notan tu impaciencia y no les gusta sentir esa impaciencia hacia ellos. Se rebelan y se ralentizan, para obligarnos a bajar el ritmo a nosotros. Es su forma de decir "Eh, para el carro. No hay ninguna emergencia." De la misma manera, SABEN lo que pensamos de ellos, aunque nunca digamos nada. Ella SABE que piensas que es "sumamente difícil de tratar", y reacciona a eso. Se siente insegura del amor de sus padres, percibe que no os cae bien. Vosotros sabéis que la queréis, pero ella percibe los suspiros exasperados, las miradas al cielo, los ceños fruncidos, y por supuesto los gritos y los cachetes, y siente la necesidad de poner a prueba vuestro amor incondicional. Necesitáis volver a conectar emocionalmente. Necesitas redescubrir todas las cosas buenas de tu hija que estás perdiendo de vista al enfocarte más en las cosas menos buenas. Necesitáis pasar tiempo juntas sin ningún tipo de trabas, solo de disfrute y de amor. Tienes que volver a enamorarte de tu hija como la primera vez que la viste, y la oliste. Esto es importante porque hará que todos tus actos partan de un lugar de empatía, compasión y amor en lugar de uno de impaciencia y enfado. Tu hija necesita sentir que es amada de forma incondicional.




5. Tu marido pierde los nervios y pega a tu hija. Tu hija pierde los nervios y pega a su hermana. Tu marido es adulto. Tu hija tiene 3 años. Tu marido debería tener herramientas para controlar sus impulsos y maneras de criar sin violencia. Tu hija debería estar aprendiendo esas herramientas observando a sus padres gestionar las distintas situaciones difíciles. Pero el ejemplo que tiene consiste en pegar al que es más débil que uno mismo, así que es el que está adquiriendo.




Si quieres que ella aprenda otras maneras de gestionar sus emociones, tenéis primero que hacerlo vosotros. Los niños de 3 años pegan, es madurativamente normal. No esperes ser capaz de controlar las situaciones desde lejos solo con la voz, los niños de esa edad necesitan contacto físico. Cuando estén jugando juntas y notes que pueda haber conflicto, acércate y quédate un rato con ellas, no hace falta que participes en el juego, no es necesario. Cuando veas que se van a pegar, bloquea el golpe "No voy a dejar que le pegues." Con firmeza y mucha tranquilidad. Si insiste "Estás enfadada y no puedes parar ahora mismo. Voy a ayudarte a calmarte. Te acompaño a tu cuarto para darte espacio para calmarte." Tranquilidad y firmeza. Sin culpa, sin gritos, sin amenazas.

Si no puedes estar con ellas en ese momento porque estás ocupada, y crees que no van a poder jugar juntas sin pelearse, intenta proporcionarles espacios separados para que ambas puedan jugar tranquilas de manera independiente.

6. Los niños que se sienten bien, se portan bien. No te centres en el comportamiento. Piensa en sus actos como síntomas. Siempre hay algo detrás que lo produce. Observa, reflexiona. ¿Qué puede ser? No pienses que se está portando mal. Piensa que lo está pasando mal. Así es más fácil ver las cosas con una mirada compasiva y positiva. Así es más fácil entender que tu trabajo es ayudarle en lugar de corregirle.


7. Ten paciencia también con vosotros mismos. Cambiar a una crianza positiva no es un camino fácil. Requiere ser consciente de que la mayoría de las veces, el cambio tiene que empezar por nosotros. La crianza tradicional exige todo a los niños y nada al adulto. La crianza respetuosa exige todo del adulto, porque es quien tiene que tener las herramientas. A los niños sólo se les puede pedir lo que madurativamente han desarrollado, y comprender que están aprendiendo, y a veces fallarán. Como nosotros. Y cuando fallemos y caigamos en modelos negativos pre-aprendidos en nuestra infancia, pediremos perdón y estaremos así predicando con el ejemplo también. 

8. Aún está gestionando la llegada de su hermana. Imagina que un día tu marido llegara a casa con otra mujer. "Mira cariño, ahora va a vivir con nosotros. Pero no te preocupes que a ti te voy a seguir queriendo igual. Al principio voy a tener que pasar mucho tiempo con ella, porque se está adaptando, pero yo sé que lo vas a entender. Además espero que la ayudes mucho, porque tú llevas mucho tiempo aquí y ya sabes cómo funciona todo. Verás cómo la vas a querer mucho y vais a ser muy buenas amigas." Si después de una situación como esa te pusieras celosa, ¿te ayudaría que se enfadaran contigo, que te riñeran? ¿o quizás te ayudaría más que entendiera que es una situación difícil y se esforzarse al máximo en hacerte saber que te sigue queriendo igual? Planteárselo así nos hace entender mejor lo difícil que es la llegada de un hermano para los niños, y nos hace ver las situaciones desde la empatía y el deseo de ayudar. Es difícil tener deseos de ayudar cuando se percibe la situación como "envidia" o capricho. Tu hija tiene miedo a perderos, a perder vuestro cariño, a que os olvidéis de ella. Simple y llanamente. A nuestra mente de adulto le puede parecer un miedo irracional, infundado, ilógico. Pero para ella es muy real.

Sé que no es fácil. Pero también sé que lo puedes conseguir. Paso a paso y día a día. Cambia el chip. Mucho ánimo. :-)


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

2 comentarios:

  1. Me ha encantado. Bravo! Voy a tener este post en favoritos y bien presente, porque aunque aún no me he visto en la situación de tener que controlar impulsos (V tiene 2 años), sé que llegará y este quiero que sea mi enfoque todo el rato, así que GRACIAS =)

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    Respuestas
    1. Wow! Gracias por tu entusiasmo! Espero seguir viéndote por aquí! :)

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