sábado, 18 de agosto de 2018

Cómo ayudarle a adaptarse a la vida con un nuevo bebé

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En casa hemos pasado de una familia de tres a una familia de cuatro. ¡Mi peque se ha convertido en hermano mayor! Todos sabemos que la llegada de un nuevo bebé a la familia puede alterar mucho la convivencia. Papá y mamá están más cansados, el peque está más demandante, las emociones de todos están por los aires. Mi peque tiene 4 años, no está ya dentro del rango de edad en el que se centra RIE ni, por tanto, Janet Lansbury, aún así, hay un post suyo que leí varias veces y que tengo muy presente en la tarea de ayudar a mi hijo mayor a adaptarse a la llegada y a la convivencia con su hermano pequeño.

El post en cuestión se llama Helping Kids Adjust to Life with the New Baby (Ayudar a los niños a adaptarse a la vida con el nuevo bebé). En el enlace podéis encontrar el post original en inglés en la web de su autora, Janet Lansbury. Aquí os dejo mi traducción, como siempre no oficial y no autorizada. Espero que os resulte tan útil a vosotros como me resultó a mí.

La llegada de un nuevo bebé a menudo es el cambio más dramático en la vida de un niño pequeño, y si esta transición no se maneja con sensibilidad y empatía, algunos niños tendrán dificultades para recuperar el equilibrio. Están en juego las relaciones saludables de nuestros hijos con sus padres y hermanos, así como su sentido de seguridad y autoestima.

Aquí hay algunos puntos clave a tener en cuenta durante este desafiante ajuste:

1. Tener expectativas razonables

Un nuevo bebé causa un cambio importante en la dinámica familiar. No importa cuánto haya deseado el niño mayor tener un hermanito o hermanita, la realidad de este cambio en la atención y el afecto de los padres se siente como una pérdida. Los niños a menudo sienten dolor, tristeza y, a veces, enojo o culpa, pero en su mayoría tienen miedo de perder el amor de sus padres. Abrumados por esta mezcla tumultuosa de emociones, que son casi imposibles de entender para los niños (con mucha menos capacidad para expresarse verbalmente), expresan su dolor a través de conductas irritantes que a veces son agresivas. Los cambios de humor pueden ser extremos.

Los padres pueden sorprenderse al descubrir un lado desagradable que no sabían que existía, especialmente si esperaban que fuera un hermano mayor cariñoso, y servicial durante este ajuste. Estos comportamientos están diseñados para provocar reacciones en los padres, sin embargo, dado que el niño está experimentando una crisis emocional, necesita la seguridad del amor y la empatía de sus padres más que nunca.

2. Anime a los niños a expresar sus sentimientos

Hay algunas formas importantes en que los padres pueden ayudar a los niños a expresar sus sentimientos de una manera saludable:

a. Cuando los niños lo expresan directamente con el bebé, besando o acariciando al bebé con demasiada fuerza o saltando sobre la cama junto a ella, después de establecer con calma pero con confianza el límite ("No puedo dejarte..."), el padre puede preguntar con tono neutro, "¿Tienes ganas de ponerte un poco bruto con el bebé en este momento? ¿Te disgusta que el bebé esté aquí? Los hermanos mayores a menudo se sienten así. Te ayudo a bajar de la cama. Me encantaría que te sentaras en mi regazo o saltases en el suelo a mi lado ".

b. De manera ocasional, plantee el tema de los sentimientos negativos con la mayor frecuencia y naturalidad posible: "Ser hermano mayor es muy difícil a veces. Es normal enfadarse con el bebé o con mamá o papá, sentirse triste, preocuparse o simplemente enfadarse y no saber por qué. Si sientes alguna de esas cosas quiero que me lo cuentes. Siempre lo entenderé, te amaré y querré ayudarte".

Puede parecer contradictorio sugerirle estos sentimientos a su hijo (¿no le alentará a tener sentimientos negativos hacia el bebé?). La verdad es que cuanto más abiertamente pueda aceptar y reconocer, incluso agradecer los pensamientos y emociones negativas de tu peque, más espacio crearás para que forme un vínculo genuinamente amoroso con sus hermanos.

3. ¿Pero, por qué mencionar nada negativo cuando mi hijo parece estar bien?

Algunos niños parecen adaptarse a la vida con el nuevo bebé sin problema. ¿Por qué deberíamos proyectar sobre problemas que no existen? En mi opinión, los niños que parecen aceptar y tolerar mejor este gran cambio de vida necesitan aún más aliento para expresar sentimientos negativos que aquellos que luchan abiertamente. No importa cómo de positivo sea cualquier cambio, también hay elementos de miedo y pérdida. Para todos nosotros. Si estos sentimientos no son abordados y expresados, se interiorizan. Es posible que tengas un niño que se comporte bien, pero es probable que esté sufriendo por dentro.

4. Evite los comentarios inductores de culpa

Cuando los padres esperan al bebé número dos, los amigos y parientes a menudo le comenten al primogénito: "¡Oooh, seguro que tienes muchas ganas de ser un hermano mayor!" Pero para entonces ya ha comenzado a darse cuenta que eso de ser "hermano mayor" no va a ser tan guay como todo el mundo dice. Ha sentido que el foco de la atención de todos se ha alejado de él. Se sienten inseguros sobre el futuro y esa sensación sólo irá a peor. Necesitan a alguien que comprenda su dolor y pueda asegurarles que sus sentimientos encontrados (especialmente los negativos) son perfectamente válidos, o es probable que vuelvan estos sentimientos hacia ellos mismos.

5. No juzgues

Una vez más, se trata de ajustar nuestras expectativas y comprender que los comportamientos que más nos molestan son la manifestación del dolor y la confusión de nuestro hijo. Cuando etiquetamos un comportamiento de "malo", o "desagradable", los niños toman estos juicios personalmente. No es solo el comportamiento lo que es malo, ellos son malos. Cuando las personas que más confían y necesitan en el mundo les dicen que "no son buenos", lo creen y sienten este rechazo de forma profunda.

6. Disminuir la tensión al no darle importancia a las cosas pequeñas

Los segundos hijos nacen en un ambiente muy diferente al de sus hermanos mayores. Tener un hermano mayor es emocionante. Así que tanto como sea posible, déjalo estar. Deje que sea más ruidoso y más caótico, y que haya más interrupciones en el tiempo de juego del bebé. Deje que la hermana mayor le quite los juguetes al bebé cuando están "jugando juntos", siempre que esto sea físicamente seguro. Comprenda que este impulso es poderoso y simbólico de la rivalidad que siente el niño mayor. A la mayoría de los bebés no les importa a menos que sus padres le den importancia. De hecho, esta es la forma en que "juegan" con otro niño. Cuanto menos se concentre en estos comportamientos inofensivos, menos impulso sentirá el niño mayor de repetirlos. 

7. Comprenda la necesidad de confianza y autonomía de su hijo

Pídale ayuda siempre que sea posible, especialmente con respecto a la atención del bebé. Cuando las emociones de los niños están fuera de control, las oportunidades para sentirse autónomo tienen un efecto calmante. Pero tampoco se decepcione si su hijo lo rechaza, porque decir "no" también es una forma de sentirse autónomo.

8. Tiempo a solas

Los períodos de tiempo a solas con sus hijos son una necesidad, pero tanto para el bebé como para el niño mayor se trata de calidad, no de cantidad. Reserve al menos 20 minutos al día en los que esté completamente presente y centrado en su hijo mayor (lo que puede significar intentar que la hora de ir a dormir del bebé sea más temprano que la del hermano mayor). Luego, cuando necesites concentrarte en el bebé y tu hijo tenga dificultades, puedes reconocer con tranquilidad: "Veo lo incómodo que estás cuando estoy dando de comer al bebé. Es muy difícil para ti, lo sé. Estoy deseando pasar el tiempo juntos esta noche después de que el bebé se vaya a la cama. Piensa en lo que te gustaría hacer juntos".

9. Fomentar el juego independiente del bebé

Un bebé que puede entretenerse por sí mismo es aún más una bendición la segunda vez, porque su juego independiente crea oportunidades para que los padres estén disponibles para el niño mayor sin que el bebé siempre esté entre ellos. Proporcione un espacio de juego seguro y cerrado (una cuna o corralito está bien para los primeros meses), para que el bebé no necesite supervisión constante. Es probable que el niño mayor necesite también esta barrera física, porque el impulso de testar a los padres molestando al bebé puede ser fuerte.

10. Respeta la necesidad continua de tus hijos de tener límites y padres tranquilos y serviciales que estén "de su lado".

Aunque el agotamiento o la culpa extrema nos puede llevar a reducir los límites durante este período de transición y confusión emocional, nuestros niños necesitan el amor y la seguridad de nuestros límites ahora más que nunca. Necesitarán que les demos recordatorios prácticos, como: "No quiero que toques al bebé cuando estás de mal humor"; opciones como: "Puedes quedarte a mi lado en silencio mientras acuesto al bebé o ir a jugar en la habitación contigua". A veces necesitarán que establezcamos y cumplamos esos límites bloqueando o sujetándoles con suavidad pero firmeza. Lo más importante es que necesitarán que intervengamos antes de que perdamos los estribos o pensemos que "son malos" y con toda la confianza, calma, paciencia y empatía que podamos reunir.

Más información como esta en los libros de Janet Lansbury ¡ahora traducidos al castellano!:

                                         


Hacia otro nivel de cuidado: Guía para la crianza con respeto  
Los niños malos no existen: Disciplina sin vergüenza para los más pequeños.

Hasta aquí el post de Janet Lansbury. Algunos otros consejos que he leído de fuentes varias y que me han resultado útiles han sido:

- Pedir al bebé en voz alta que espere:

Parte de ser hermano mayor es tener que esperar para muchas cosas. "Un momento, cariño. Estoy cambiándole el pañal a tu hermano.", "Ahora voy, mi vida, que tengo que dormir al bebé.", "en cuanto termine de bañar al chiqui te ayudo a buscar tu muñeco." Y como siempre le digo yo a mi peque, esperar es muy, muy difícil. Así que suele ser fuente de conflictos y de fuertes emociones. Para contrarrestar esto, ayuda decir en voz alta al bebé que espere en todas esas ocasiones en las que estamos ocupados con el mayor cuando el bebé nos reclama: "Un momento, cariño, que estoy con tu hermano mayor." El bebé no nos va a entender, esas palabras van destinadas para el mayor que entenderá que a veces espera el bebé y otras veces le tocará esperar a él.

- Crear un cofre de juguetes o de actividades especiales para esos momentos en los que necesitamos que se entretengan solos:

El momento de dar de mamar o el bibe al bebé, o de ponerlo a dormir, suelen ser momentos delicados para los nuevos hermanos mayores. Es cuando más impulso sienten de llamar nuestra atención, y no siempre de la mejor manera. Para estos momentos puede ayudar primero anticiparse y explicarles lo que va a pasar antes de empezar la actividad, y segundo, preparar alguna caja con juguetes, libros o actividades tranquilas que le gusten mucho y que sólo pueden utilizar en esas ocasiones delicadas en las que estamos ocupados con el bebé y no podemos prestarles atención.

- Preparar la llegada:

Durante el embarazo, podemos hacernos de algunos libros que les ayuden a entender lo que está sucediendo y lo que va a suponer la llegada del bebé. Aún así, es importante no crearse demasiadas expectativas, hay algunos niños que no muestran mucho interés por el embarazo ni por el bebé. No pasa nada, lo mejor como siempre es seguir al niño a su ritmo, y limitarnos a crear el espacio para que se sienta con la confianza de preguntar o expresar lo que necesite y cuando lo necesite.

Para cuando llega el bebé, hay muchas ideas rondando por internet sobre las mejores formas de preparar el momento en el que peque y bebé se conocen. El más típico es comprar un detallito de parte del bebé para el peque y acompañar al peque para que elija un regalito a su vez para el bebé, y que se lo intercambien en ese primer encuentro. También me gustó una idea sobre hacer un pequeño album con fotos del peque cuando era bebé para explicarle cómo será la vida con un bebé en casa, a la vez que le sirve para entender que él también tuvo esos mismos cuidados y mimos. Y lo que más me gustó fue el consejo de no ser yo quien llevara al bebé en brazos en el momento del reencuentro, para poder abrazarle sin obstáculos. Al fin y al cabo, también es el momento de reencontrarse con su mamá, a la que no ha podido ver mientras ha estado ingresada en el hospital.

- Recordarle que él fue el primero:

Una de las cosas que más le dije yo al peque, y que más parece haberle resonado por la cantidad de veces que me lo repite, es que él fue quien me convirtió en mamá. Su llegada al mundo fue mágica, porque antes de él yo sólo era Rosa y después de él me convertí en "mamá". Él me enseñó a ser mamá, y gracias a todo lo que él me enseño, cuidar a su hermano es ahora mucho más fácil. La llegada de su hermano también fue mágica, porque lo convirtió a él en hermano mayor. A juzgar por la cantidad de veces que esta conversación ha salido a lo largo de estos meses, diría que le ayuda a reconectar y a sentirse seguro en su lugar en la familia.

Seguro que tú has leído muchos más consejos sobre cómo hacer esta transición más fácil para tu hijo. Hay muchas ideas, y algunas muy cuquis. Mi consejo más importante es no centrarse en nada que añada estrés. ¿Crear un álbum te parece una idea maravillosa y tienes todo el tiempo del mundo? ¡Fenomenal! Seguro que se convierte en un recuerdo precioso. ¿Que no? No pasa nada, no es necesario, no va a suponer una grandísima diferencia. En este periodo de tiempo lo fundamental son las emociones, las suyas y las tuyas. Baja el ritmo al mínimo, deja todo el tiempo posible para simplemente estar juntos, prioriza el autocuidado, aunque te pueda parecer egoista, recuerda que si tú no estás bien, va a ser imposible que los niños estén bien. Y pide ayuda. Olvídate de esa estampa de la super mamá que todo lo puede. Eso no existe. Los niños humanos están diseñados para criarse en tribu. Así que pide ayuda sin vergüenza.

Enhorabuena por el bebé. Espero que esta nueva maternidad sea todo lo que esperas de ella y más.
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¡Feliz Crianza!

miércoles, 9 de mayo de 2018

Conflictos entre hermanos: "Mi hijo pega a su hermana pequeña, ¿qué puedo hacer?"

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"¡Hola! Tengo una niña de 4 años y un niño de 6. El Niño es muy agresivo con La Niña. Si Ella hace algo que le molesta, él le responde con un puño o una patada. Mi esposo y yo no usamos castigos físicos y tratamos de criarlos lo más pacíficamente posible. Su explicación es que lo hizo por impulso, pues su hermanita le hizo dar mucha rabia....yo sé que es un impulso y que su cerebro aún no puede controlarlos del todo, pero me entristece mucho que reaccione así y lastime tanto a su hermanita... Tengo que aceptar que cuando esto sucede le regaño y a veces le grito, hago lo posible por no gritar, pero en esos momentos me es difícil no hacerlo. Quisiera pedirles consejo al respecto. ¿Cómo puedo manejar esta situación de una forma pacífica y respetuosa? ¿Cómo puedo enseñar a mi hijo a controlarse en esos momentos? ¿Cómo puedo controlarme yo para no gritar? ¡Mil gracias de antemano!"

sábado, 30 de septiembre de 2017

Manual para rabietas

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Antes de nada, disculpad el título. Es corto y llama la atención, pero es irrespetuoso de narices. Quería un título que invitara a leer el post a quien no está familiarizado con la crianza respetuosa, y este es el que se me ha ocurrido.

En este post anterior compartí con vosotros un artículo de la psicóloga Natalia Linguori que explicaba estupendamente QUÉ SON las rabietas y cómo manejarlas. En él también explicaba por qué es mucho más respetuoso evitar llamarlas así y utilizar en su lugar el término "Desbordes emocionales" porque nos invitaba a imaginar una ola de sentimientos que inunda el cerebro de nuestros peques. En ese post también compartía con vosotros un ejemplo de como manejamos en casa los desbordes de nuestro peque. Aún así, he observado que mucha gente busca explicaciones más claras. Paso a paso. Que sean fáciles de entender y seguir. Así que se me ha ocurrido escribir este post con lo más parecido a una guía paso a paso para gestionar los desbordes emocionales de nuestros hijos. (Este sería el título bueno, pero tiene menos gancho, ¿verdad?)

viernes, 8 de septiembre de 2017

Rabietas en el supermercado: Alternativa respetuosa a un vídeo viral.

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En los últimos días, se ha hecho viral un vídeo en el que un padre explica cómo manejar rabietas. He dudado de si hablar de él o no, porque aborrezco de este tipo de vídeos en los que salen menores en situaciones de vulnerabilidad y se les expone a juicios públicos. En Internet, nada menos. No quería darle publicidad, ni quería colaborar a su difusión, ni siquiera para hablar de lo que está mal. Pero se me ha ocurrido usar una captura con la cara de la peque pixelada, y con eso me siento algo más cómoda para hablaros de él.
Bien. En el vídeo, por si no lo habéis visto, aparece este padre con su hija llorando tras lo que parece haber sido una rabieta. Al principio el padre parece estar simplemente esperando a que se le pase el berrinche, y cuando la niña empieza a calmarse empieza a hablar (sin mirarla apenas, mirando casi exclusivamente a cámara) y a decir frases como: "¿Has terminado ya de hacer el ridículo?". Después explica que la niña se ha puesto a llorar en el supermercado y que han salido a sentarse en el coche mientras la mamá seguía haciendo la compra. Y entra en una diatriba sobre todo lo que está mal en los "niños de hoy", que son unos malcriados, y pone los berrinches en los supermercados como ejemplo de síntoma de esa malcriadez. Explica que su padre hacía lo mismo con él cuando era niño, y recalca que él jamás pega a su hija, pero no consiente ese tipo de comportamientos malcriados.
En fin...
No voy a entrar en absoluto a juzgar al padre. Esta página no trata de eso. Nunca lo hago y no voy a empezar ahora. En este vídeo se intenta presentar un método (el suyo) como modelo de lo que se debería hacer. Y voy a analizarlo como toca en esta página: desde el prisma de la Crianza Respetuosa.

jueves, 13 de julio de 2017

"Me estresa ir al parque con ella porque pega muchísimo."

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Buenos días, necesitamos ayuda porque empiezo a estar desesperada con mi peque. Tiene tres años y bajar a la calle con ella empieza a ser una prueba de fuego para mis nervios, ya que desde hace unos meses empuja a los niños, la mayoría de las veces  sin venir a cuento. Cuando era a ella a la que pegaban (que también pasamos por esa fase), yo la apartaba e intentaba quitarle importancia, diciéndole que no jugase durante un rato con quien le hubiera pegado y que luego hicieran las paces. Pero ahora estoy desbordada porque no consigo que deje de pegar, incluso me pega a mí cuando la riño por algo. He llegado a enfrentarme a un papá porque, cuando pegan a su hija, él le dice a voces que le pegue más fuerte, incluso el otro día le decía que le pegase a la mía puñetazos porque la había empujado. Creo que enseñar a defenderse no tiene nada que ver con esta incitación a la violencia y que recriminar a ese padre estuvo bien por mi parte, pero estoy realmente preocupada por la actitud de mi hija. ¿Puedes darme orientaciones para que deje de pegar, por favor? Mil gracias.

martes, 2 de mayo de 2017

"Después podrás tomar helado" de Teacher Tom

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Ponerse en el lugar de los niños siempre resulta un ejercicio de lo más clarificador. Nos ayuda a entender las cosas desde su perspectiva, nos ayuda a entender sus reacciones, su comportamiento, sus emociones. Por eso, cuando leí este post del magnífico blog de Teacher Tom, un maestro que trabaja en una pequeña cooperativa de enseñanza libre en Seattle, no dudé en traducirlo para vosotros. Es un post muy breve, pero cargado de sabiduría. De ese tipo de sabiduría especial que te da cuando tienes la oportunidad de experimentar por un momento la vida de una persona de dos años.

lunes, 24 de abril de 2017

"¡Eso no se dice!"

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A veces, cuando corregimos a nuestros hijos, se nos olvida lo limitadas que son aún sus herramientas. Muchas veces nos quedamos en decirles todo lo que NO pueden hacer, y nos olvidamos de que eso no va a hacer que sepan instantáneamente que SÍ pueden hacer. Pensad en lo que nos pasa a nosotros, muchas veces he dicho que cuando empiezas en la crianza respetuosa se hace mucho hincapié a todo lo que no debemos hacer: no pegar, no castigar, no gritar, no amenazar... Pero eso en sí mismo no es suficiente, también necesitamos que alguien nos diga qué es lo que debemos hacer en su lugar. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos, pero hoy me quiero centrar en las veces que corregimos algo que dicen.

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