jueves, 19 de enero de 2017

Cuando nuestro entorno no comparte nuestra crianza

La mayoría de nosotros, antes o después, en mayor o menor grado, se ha sentido como un pececillo navegando contra corriente cuando se embarcaba en esto de la crianza respetuosa, fuera la rama que fuera. Ya sea por dormir con los niños en la cama, por no pegar y no castigar, por ser consciente del lenguaje que usamos en torno a los niños... Sea por lo que sea, en algún momento nos han hecho saber, como mínimo, que éramos unos raros (y alguno, seguro, nos ha hecho saber lo mal que lo estábamos haciendo).

Es fácil decir que no nos debe importar la opinión que tengan los demás de nuestra crianza, y efectivamente no me importa en absoluto la opinión que tengan mis vecinos, o el dependiente de la panadería, o la cajera del super, o incluso la pediatra o la enfermera de pediatría. Todos ellos son gente que tienen poca o ninguna influencia real en nuestro día a día, así que pueden opinar lo que quiera que no me va a afectar. Pero, ¿qué pasa cuando los que opinan, o simplemente los que hacen las cosas distintas, son personas cercanas con verdadera influencia sobre nuestro día a día? ¿Qué pasa cuando es el otro progenitor? ¿Qué pasa cuando es un abuelo o abuela que se encarga además de cuidar al niño mientras nosotros trabajamos? ¿Cómo navegamos el hecho de que no podemos tener a nuestros hijos en una burbuja en la que nosotros seamos su única influencia?



Es difícil, y frustrante, sentir que te pasas horas estudiando cómo hacer las cosas "bien" para que luego venga otra persona y haga justo lo contrario, y cuesta la misma vida encontrar un equilibrio entre no dejar que "estropeen tu trabajo" y no herir los sentimientos de los demás con nuestras críticas constantes. Yo aún no estoy segura de haber encontrado ese término medio maravilloso, pero sí que he ido aprendiendo por el camino qué cosas funcionan mejor, y qué cosas funcionan peor según con quién las usemos. Hoy voy a compartir ese conocimiento con vosotros.

Cuando tienen una influencia limitada:

Con las personas que nos importan y a quien no queremos herir, a las que vemos con poca frecuencia, la mejor actitud es la de permitir que desarrollen su propia relación. En general, no vamos a poder controlar al 100% el entorno de nuestro hijo y la influencia que este entorno tiene en él, así que cuanto antes nos convenzamos de ello, mejor. Que nuestro hijo experimente en su vida formas distintas de ser y de relacionarse no tiene por qué ser necesariamente malo. Los niños aprenden pronto a distinguir distintos tipos de persona, y a comportarse de forma distinta según con quién estén. Forma parte de su capacidad de adaptación y es algo bueno. Teniendo en cuenta que nosotros como sus padres vamos a ser siempre las mayores influencias (al menos en la primera infancia), podemos dejar que los demás actúen como quieran con la tranquilidad de que nuestra forma de actuar será siempre la que mayor influencia tendrá, incluso aunque a veces veamos que adquieren comportamientos de otras personas, nuestra forma de reaccionar a eso seguirá siendo lo que mayor influencia tenga. Cuando van siendo más mayores, van dejando claro también qué formas de actuar les gusta y cuáles no, y tal vez os veáis en la situación de observar cómo vuestro pequeñín se distancia de alguien a quién queréis porque su forma de actuar es la opuesta a la forma de actuar a la que el peque está acostumbrado. Según cómo sea la persona y cómo de abierta esté a aprender otras formas de hacer las cosas, podréis intentar intervenir para reconducir la situación o dejar que esta siga su curso. 

Cuando tienen una influencia mayor:

Con personas a las que nuestros hijos ven a diario, especialmente si no estamos nosotros delante, la situación es otra. El caso más típico es el de los abuelos que se encargan de cuidar a los peques mientras sus padres trabajan. En este caso sigue siendo válido el principio de "deja que desarrollen su propia relación" pero aquí merecería la pena intentar al menos marcar unos mínimos o intentar que entiendan nuestra forma de hacer las cosas. Yo en este caso establecería unos mínimos de seguridad y respeto, como son el no pegar, no gritar o humillar, no amenazar, no insultar. Estos serían mínimos básicos que si no se cumplieran sería motivo justificado para buscar otra solución para el cuidado de mi hijo. Para otro tipo de cosas intentaría tener algunas conversaciones en general, y en plan conversación indirecta, sobre cosas que hubiera leído de crianza y que me hubieran gustado, en plan: "Ayer leí un artículo interesantísimo que decía que..." Aunque lo evitaría si se va a convertir en una discusión porque lo entendiera como una crítica. En general entiendo que si estoy dejando a mi hijo al cuidado de esta persona será porque confío mínimamente en ella, así que no tengo más remedio que actuar de acuerdo a esa confianza. Informar está bien, compartir conocimiento está bien, servir de modelo de cómo me gustan hacer las cosas está bien, incluso dar algunas instrucciones, especialmente sobre comidas y horarios, está bien. Pero evitaría caer en la crítica abierta o en discusiones. Y en los casos en los que la crítica parte de la otra persona, me limitaría a decir, con firmeza pero amabilidad: "Yo he decidido hacerlo así."


Cuando es el otro progenitor:

Cuando el que tiene una crianza distinta es el padre o la madre con quien compartimos la crianza, esto tiene una repercusión mayor sobre la crianza del niño y también sobre la convivencia en el núcleo familiar. Remar en la misma dirección es muy importante cuando se trata de la crianza de los hijos en común, así que si tengo que elegir un lugar donde centrar mis esfuerzos, sería este.

En un mundo ideal, decisiones como la forma de crianza se habrían tomado antes de tener hijos, si me apuras incluso antes de formalizar una relación. Pero este no es un mundo ideal, y no siempre se tiene tanta previsión a la hora de tener hijos, así que vamos a ver qué consejos podemos dar para este mundo nada ideal:

1) No le critiques abiertamente. Especialmente no delante de los niños.
Esto lo sé por experiencia propia, como casi todo lo que os cuento en realidad. Si le criticas en el momento en el que ha hecho algo, se va a sentir atacado, y se va a poner a la defensiva. Vas a conseguir lo contrario de lo que quieres, se va a cerrar en banda, te va a atacar a ti, y no vas a tener ninguna posibilidad de tener una conversación productiva sobre el tema. Si ves en el momento que hace algo que tú no harías, muérdete la lengua. Dejo claro que me refiero a cosas que no son constitutiva de abuso de ningún tipo, cosas que responden simplemente a formas distinta de crianza, especialmente si son cosas bienintencionadas. Yo he caído en corregir cosas como: "no dirijas el juego, que no estás dejando que sea él quien lo haga", "para ya con el muy bien, que ya sabes que es malo para la motivación intrínseca", "deja de darle el ipad cada vez que se pone a llorar". Todo son cosas que sé que son preferible no hacer, algunas me parecen importantísimas de evitar, pero decírselo en el momento NO SIRVE DE NADA.

2) Hablad de crianza. Mucho.
Como decía, lo ideal sería hablar antes de tener niños, pero tal vez entonces habríais estado de acuerdo. No serías la primera ni la última en cambiar su forma de ver la crianza una vez que tiene a su bebé entre sus brazos. Estoy segurísima de haber dicho alguna vez algo sobre la relevancia del "cachete a tiempo" antes de convertirme en mami. El caso es que nuestra visión sobre la crianza puede fluir según vamos aprendiendo más y más, y según nos vamos enfrentando a las diferentes etapas de nuestros hijos, así que la crianza debería ser un tema de conversación recurrente. Al igual que os decía antes, podéis partir de cosas que hayáis leído y que os hayan gustado, o un video que hayáis visto, o una situación de la que hayáis sido testigos y compartir cómo la habríais manejado cada uno. Utilizad estas conversaciones como forma de compartir la teoría de todo lo que vas aprendiendo, pero siempre desde un tono positivo y constructivo, escuchando activamente lo que cada uno tiene que decir.

3) Comparte material.
En la era de las redes sociales, es sencillísimo compartir artículos, vídeos, posts, memes, lo que sea que creas que puede funcionar para transmitirle el mensaje que quieres transmitirle. Pero ten en cuenta que si de verdad no está de acuerdo contigo, lo más probable es que contraataque de la misma manera compartiendo material que apoye su forma de hacer las cosas. De ahí la importancia de las conversaciones.

4) Modela lo que te gustaría que hiciera.
La mejor manera de aprender cómo se hace algo es viendo a alguien hacerlo (y haciéndolo tú después, claro). Si ve cómo manejas las distintas situaciones, cómo mantienes la calma, cómo estableces límites con confianza, cómo proteges el vínculo con los peques,... Es posible que vaya adquiriendo algunas de tus frases, algunas de tus formas de hacer las cosas, y es posible incluso que te pase como me pasó a mí y te encuentres con tu marido diciéndote en un momento de ofuscación "¿Por qué no dejas eso un momento y conectas con el niño primero?"

5) ¡Escribe un blog!
¿Alguna vez os habéis preguntado por qué empecé a escribir el blog? Fue básicamente para compartir material con familia y amigos, y también por supuesto con mi querido esposo. Como quiere apoyarme en esto, se lee todo lo que escribo, con lo que es otro canal abierto para hablar sobre crianza.

Si nada de esto funciona, y tu marido está convencido de que su forma de crianza es la correcta o simplemente está cerrado en banda a aprender otras formas de hacer las cosas, te queda tomar la decisión: si crees que su forma de crianza es dañina o abusiva hacia tus hijos, tendrás que decidir si debes poner distancia de por medio o no. Pero tendrás que tener en cuenta que en caso de separación, salvo que un juez dictamine que hay abuso, lo más probable es que el padre pase tiempo con los niños sin que estés tú delante. Si decides que es simplemente una crianza diferente, sin más, quédate con la idea de que siempre es mejor un padre respetuoso que ninguno.

Cómo manejar estas diferencias con los niños

Los niños son los que van a experimentar en sus propias carnes estas diferencias, así que merece la pena pensar en cómo vamos a enfocar estas situaciones con ellos. En general, si estamos delante, me gusta ejercer de "traductora" cuando veo que alguien hace algo de una forma distinta a cómo mi hijo está acostumbrado y esto está produciendo malos entendidos. Por ejemplo, "la abuela quiere jugar contigo" cuando lo que está haciendo es hacerle rabiar (porque es su forma extraña de intentar buscar conexión con el peque), o "creo que el peque te está diciendo que no le gusta ese juego". También a veces saco el tema en privado con el niño para ayudarle a procesar algo que haya podido suceder, y le ayudo a decidir maneras de responder si vuelve a pasar, maneras de expresar cuando algo no le gusta de manera que sea más comprensible por alguien poco sensible a los sentimientos de los niños. "Si alguien hace algo que no te gusta puedes decírselo, puedes decir "Para. Eso no me gusta" En general, es primordial no reaccionar de forma exagerada si alguna vez nos cuentan algo que nos parece muy grave. Por ejemplo, imaginad que os cuenta que la abuela le ha pegado (esto es hipotético, ahora no estoy hablando de mí) o que la maestra le ha castigado. Si tenemos delante de ellos una reacción muy exagerada, lo más probable es que se asusten y que la próxima vez que pase algo se callen por que no quieran preocuparnos. Delante de ellos debemos actuar con interés medido, con un "Hmmm" y un "¿y tú cómo te sentiste?", algo que mantenga el canal abierto y que transmita la idea de que nos pueden contar cualquier cosa que pase que no nos vamos a asustar. Las medidas que debamos tomar, las tomaremos con los adultos en cuestión.

Espero que estas pautas os sirvan de ayuda. Y tened presente que esto es un camino para todos, nadie va a aprender todo de golpe ni va a dar un giro de 180º de un día para otro. Todos necesitamos tiempo, paciencia y mucho refuerzo positivo. Piensa en cómo te gustaría a ti que te corrigieran, o que te pidieran que hicieras las cosas de otra manera, piensa en cómo te sentirías si alguien te dice que tu forma de hacer las cosas, de las que estás profundamente convencido, son incorrectas. Distingue qué comportamientos pueden ser verdaderamente dañinos y cuáles no merece la pena ni mencionar. Busca dentro de ti la empatía y la capacidad de ponerte en el lugar del otro, y actúa desde ese punto de partida. 

Quiero seguir formándome para poder ayudaros más y mejor pero los cursos de crianza son muy caros. Si te ayudan mis posts y quieres que siga trayendo contenido de calidad, ahora puedes ayudarme haciendo una pequeña donación. ¡Muchísimas gracias!


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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

5 comentarios:

  1. Buenos días

    Hace un par de semanas descubrí tu blog y me ha encantado  me lo he leído entero (todo, todo) y me he quedado con ganas de más jejeje

    Llevo 2 años empapándome sobre crianza y después de apasionarme con las pedagogías Waldorf, Montessori y Pikler. Descubrí los blogs sobre crianza y lo interesante que es leer sobre las experiencias en primera persona una vez tienes una base teórica.

    Pequefelicidad, Tigriteando, DeMiCasaAlMundo y tantos otros.
    En YouTube las Pildoras de psicología de Alberto Soler, el canal de Jesús Garrido (mipediatraonline), las conferencias de Carlos González o las ponencias de Ibone Olza (Neurobiología perinatal)
    Los disfruto tanto o más que los capítulos de Juego de tronos o The walking dead :P

    Pero al encontrar tu blog y descubrir RIE es como si, al fin, todo cuajara y cobrara más sentido (lástima que haya tan poca info. en español).

    Lo que he aprendido en estos años, lo he integrado en mi comportamiento de forma muy natural, y tengo la suerte de practicar a menudo con sobrinos e hijos de amigos.
    La verdad es que funciona de maravilla, todos flipan con cómo se comportan conmigo los pequeños y el cariño que me tienen, todos hacen la misma broma a mi novia…
    “Lo vamos a contratar como canguro ehhhh”
    Y yo siempre les digo que ellos son mis “entrenadores” ;) y aprovecho para hablarles de mis últimas lecturas, aunque luego pocos leen lo que les paso…

    En 4 meses nacerá mi primogénito y aunque a nivel teórico estoy muy preparado, llegará el momento de la verdad, el momento de “entrar en directo” y lidiar con la falta de sueño, de paciencia, etc.

    Te seguiré de cerca y esperaré tus publicaciones igual que los capítulos de mis series favoritas ;)

    1abrazoFuerte y gracias por tu trabajo

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    Respuestas
    1. Oh mai goooooooddddddd!!!!! Comentarios como los tuyos me dan energía para meses de posts!!! He empezado el año un poco vagueta con el blog, después del parón navideño estoy escribiendo casi al día, cuando solía tener posts preparados con un montón de tiempo de antelación, así que me está costando coger el ritmo. Pero este pedazo de comentario poniéndome en el mismo saco que esos pedazos de mostros de la crianza!!!!! Mil millones de gracias, de verdad. Espero seguir cumpliendo tus expectativas, y que me perdones también cuando tenga algún patinazo, al fin y al cabo no todo puede ser capítulos de final de temporada!! ;) Vas a ser la mamá más preparada de la historia del mundo mundial, y aún así vas a ver lo guay que es dejar que sea tu hijo quien te enseñe su propio tipo de crianza ideal. Cuando la teoría se convierta en práctica, cuando vayas identificando cosillas que has leído. Cuando vayas probando cosas y veas qué funciona y qué no. Es chulísimo, ya verás. Es difícil también, no voy a engañarte, y mientras más sabes, más dudas también, pero con el entusiasmo tan grandísimo que transmites por la crianza no tengo ninguna duda de que vas a ser una madre excepcional. Enhorabuena por el embarazo. Un abrazo gigantesco y gracias a ti por comentar.

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    2. Ay, dios!!!! que me he colado!!! Lo he leído tan rápido y tan emocionada que no me he dado cuenta de que eres un chico!!! La costumbre de que normalmente comentan mujeres, que al fin y al cabo son el 90% de las seguidoras del blog... Pues oye, sigo diciendo lo mismo, el papá más preparado de la historia. No sabes lo que me alegra ver a un hombre con ese entusiasmo tan enorme por la crianza porque no sois muchos la verdad. Cada vez más, afortunadamente, pero todavía poquitos. Perdón por la colada y de verdad, enhorabuena.

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  2. Hola buenos días! Siempre leo un artículo tuyo después de dejar a mi hijo de tres años en jardín , ya finalizó la etapa de adaptación y la verdad q gracias a muchos de tus post la pudimos transitar c mucha seguridad, ahora me saco el sombrero y t aplaudo x este artículo , tenes un100 jeje , gracias x ayudarnos en todos los ámbitos y este el de los parientes es bastante complicado ya que la mayoría tiene una forma distinta de criar y les parece extraño la forma nuestra , la podemos llamar más moderna jejje! Ayer me pasó justo una situación particular c mi suegro cuando le dijo a mi hijo algo así como : pórtate bien porque sino t llevo al jardin !!!! Y en ese momento pensé como le vas a decir eso? Desp de tanto esfuerzo de adaptación , cuando mi nene está feliz c el jardín! Pero trate de mantener la calma como pude (porque soy muy temperamental ) �� Y le dije calladamente q no le diga eso desp de q bauty ( mi hijo) ya está adaptado y le gusta el jardín ! A veces es difícil c los parientes el trato, especialmente cuando se burlan x algo de mi hijo no sé cómo actuar o cómo decirles q no lo hagan porque me duele y no sé cómo bauty se lo toma , en este caso me gustaría q me ayudes! Jejej gracias x tus sabios consejos , me recomiendas algún libro!? Gracias

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    Respuestas
    1. Aish, es como decirles "si no te portas bien te llevo a que te pinche el médico" o "si no te portas bien se lo digo a la policía para que te lleven". Como si que le tuvieran miedo al médico o a la policía trajera nada bueno... En fin. En este caso, yo creo que habría contestado con algo así como "Uy, con lo que le gusta a él el jardín, verdad Bauty?" Sonrisa cómplice al peque. Y poco más. Luego si lo ves oportuno, pues le comentas al abuelo que no quieres que le amenace con el jardín (ni con nada, vamos, pero específicamente con el jardín) porque no quieres que le tome miedo. Pero como lo que te importa es que el niño no llegue a interiorizar el comentario, lo mejor es decir algo al niño que contrarreste lo que ha dicho el otro adulto, algo con humor y complicidad. Sobre los libros, hay un post en el blog con un listado de libros de crianza recomendados. Si lo buscas en etiqueta o en el buscador debería salirte.

      Un saludo y gracias por comentar! :)

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