lunes, 30 de enero de 2017

La División de Responsabilidades de Ellyn Satter (o cómo acabar con las luchas a la hora de comer)


La hora de comer es un martirio para muchos niños y padres en muchas familias. Cuándo hay problemas con la alimentación, lo primero que debemos hacer es descartar que pueda haber algún problema de salud detrás. A menudo hay intolerancias o problemas de sensibilidad sensorial detrás de aparentes preferencias. Así que siempre primero descartar problemas de salud. Una vez tenemos claro que nuestro hijo está sano y que simplemente es una cuestión de preferencias, de malos hábitos, o de luchas de poder enquistadas podremos empezar a actuar para buscar soluciones. 



Suele haber dos tipos de problema: o bien es un martirio porque se obliga al niño a comer cosas que no quiere, o bien es un martirio porque nos vemos haciendo comidas diferentes para ellos y observamos que la lista de comidas aceptadas cada vez es más reducida. Podríamos decir que los problemas en la comida suelen responder o bien a una perspectiva autoritaria, o bien a una perspectiva permisiva. Si me seguís de hace tiempo ya sabéis que mi forma de crianza busca siempre un término medio: creo firmemente en el papel del adulto como líder y guía en la familia, pero también creo firmemente en el valor intrínseco de fomentar en los niños cosas como la autonomía y la autorregulación, también a la hora de la comida. Pero ¿cómo se traduce esto a la hora de comer? Lo que en mi opinión mejor funciona en ese término medio es el método de la nutricionista y terapeuta de renombre Ellyn Satter llamado División de Responsabilidades.

Aunque bastante desconocida en España, Ellyn Satter y su método son conocidísimos en EEUU y otros países de habla inglesa. Su método está avalado por varias instituciones de salud y nutrición americanas entre las que se encuentran la Academia de Nutrición y Dietética, la Academia Americana de Pediatría y el Servicio de Alimentos y Nutrición del Departamento de Agricultura del Gobierno de los Estados Unidos. Es un método que pretende precisamente fomentar unos buenos hábitos alimenticios en los niños.




¿En qué consiste?


Como su nombre indica, en dividir la responsabilidad entre adultos y niños. Dependiendo de la edad que tengan y el tipo de alimentación que lleven, los niños serán responsables de una parte de su alimentación y los adultos de otra. 


Mientras estén con lactancia exclusiva:


Los adultos serán responsables del QUÉ, el CÓMO y el DÓNDE de la alimentación.

Los bebes serán responsables de decidir SI COMEN O NO, del CUÁNDO, y el CUÁNTO.

Básicamente es el principio de la lactancia a demanda. Los padres deciden si van a ofrecer lactancia materna o lactancia artificial, y si van a usar pecho, biberón, suplementador, jeringuilla, cuchara... Y por supuesto, también vamos a elegir el dónde les vamos a dar de comer. Los bebés serán responsables de decidir si quieren comer o no, cuánto tiempo van a mamar o cuánta cantidad de leche van a tomar, y cuándo necesitan alimento. Sin insistirles, sin animarles a un poquito más, y por supuesto sin forzarles (excepto en los primeros días en los que están aletargados y corren el riesgo de sufrir bajadas de azúcar peligrosas si pasan más de 3-4 horas sin lactar). Esta lactancia a demanda respeta su capacidad innata de autorregulación.

Bebés que comienzan con la Alimentación Complementaria (AC)

Los adultos serán responsables del QUÉ, y se empiezan a responsabilizar del CUÁNDO y DÓNDE

Los bebés serán responsables de SI COMEN O NO, y CUÁNTO.

Desde los 6 meses hasta el año lo normal es ir introduciendo la alimentación complementaria paulatinamente en convivencia con una lactancia todavía muy presente. Hay quien recomienda empezar a regular la oferta de lactancia en cuanto se empieza con la AC para animar a los niños a comer otro tipo de alimentos, pero en mi opinión, antes del año la leche sigue siendo el principal alimento. Se puede mantener una lactancia más o menos a demanda, mientras que se empieza a ofrecer otro tipo de alimentos. Si se introduce la AC de la manera tradicional, se empezará con purés, que se irán haciendo cada vez más espesos y grumosos para añadir texturas hasta que puedan pasar a los trozos y a la comida normal. Si se introduce la AC mediante el Baby-Led Weaning, comenzaremos con trozos grandes del tamaño de un dedo de alimentos blandos que se puedan masticar con las encías. Sea como sea, intentaremos compartir la hora de la comida con ellos, al menos una vez al día, para que puedan aprender con nuestro ejemplo. A los que dáis papilla porque os da miedo darles trozos, os animo a que al menos busquéis la manera de que los niños coman por sí mismos (aunque se ensucien más), cargarles la cuchara y dejadles que se la lleven ellos a la boca, o ponedles el puré en un vasito y dejadles que lo beban de ahí (con 6 meses pueden aprender a usar un vaso perfectamente). En general, mientras más autonomía le déis, mejor. Por supuesto, nada de distraer con el móvil o la tele, nada de engañar con el chupete para que abran la boca y poder meterles una cucharada de puré a traición. En fin, nada de forzar a comer. Ellos eligen si comen o no y cuándo han terminado. Y si ves que tu peque pelea la hora de la papilla pero llora porque quiere lo que tienes en tu plato, tal vez te esté diciendo que el BLW es un mejor método para él o ella. Infórmate. Para nosotros fue la mejor decisión que pudimos hacer en nuestra crianza.


Niños pequeños y adolescentes:

Los padres son responsables de QUÉ, CUÁNDO y DÓNDE

Los niños son responsables de SI COMEN O NO y CUÁNTO

En esta edad es cuando más típicamente se dan los problemas. Aquí se trata de poner orden en las comidas y dejar que el hambre funcione como motivador para comer (como es natural, por otra parte). Sé que habrá quien opine que la autorregulación incluye también que los niños decidan el cuándo comer, y podría estar de acuerdo con ellos, especialmente si estamos hablando de un niño con mucho apetito y sin problemas para comer en las comidas principales. Pero en niños con muy poco apetito que serían felices viviendo de snacks y merienda, creo que les viene bien poner un poco de orden para poder llegar con hambre también a las comidas principales del día que suelen tener más valor nutricional. Especialmente teniendo en cuenta el tipo de alimento que solemos dar a los niños en los snacks y las meriendas...


En fin, a lo que iba, partimos de un horario organizado de comidas, y entre horas no dejamos que coman ni beban nada que no sea agua. Cuando preparamos la comida lo hacemos teniendo en cuenta varias cosas: que sean alimentos sanos y nutricionalmente ricos, y que incluya siempre algo que sepamos que les guste. Ellyn recomienda que siempre mezclemos alimentos nuevos con alimentos que les gusten. Recomienda siempre poner pan en la mesa, para que si no hay nada que le guste pueda al menos comer eso. Ponemos la comida en la mesa, nos sentamos todos a comer y hablamos de cualquier cosa EXCEPTO de la comida. Prohibido totalmente hacer ninguna referencia a lo que cada uno come, ha comido o debería comer. Nada de nada. Ni un inocente, "mmmmm, ¿has visto chiqui la pinta tan buena que tienen esas judías verdes?". Nada. Empezamos a comer, disfrutamos del momento, charlamos, nos reímos, terminamos y recogemos. Haya comido lo que haya comido.


La teoría es que cuando les presionamos hacemos que se enroquen en su negativa, y al soltar la cuerda y dejar de aportar a la lucha de poder empiezan a relajarse en torno a la comida y, siguiendo nuestro ejemplo, empezarán a abrirse a probar cosas nuevas.


NO VA A SER UN PROCESO DE DOS DÍAS

Esto va a funcionar con nuestro ejemplo. Si lo que buscamos es formar hábitos saludables con niños muy pequeños, funcionará desde el principio. Pero si lo que buscamos es solucionar un problema ya existente, tardará en dar frutos. Pero los dará. Será una evolución, un proceso lento, pero si nos mantenemos seguros en nuestro objetivo de crear un buen hábito de por vida, tendremos nuestros resultados.


Lo primero que notaréis es que la comida dejará de ser una pesadilla, que ya es mucho. En cuanto dejáis de intentar responsabilizaros de cuánto comen vuestros hijos, el ambiente se va a relajar. Y eso va a ser un beneficio enorme en sí mismo. Con el tiempo también observarás cómo tu peque se va animando a probar cosas nuevas. No te puedo prometer que vaya a comer más, porque el apetito de cada uno es eso, de cada uno. Pero si tu hijo está creciendo de forma saludable, si lo ves activo, feliz y sano, significa que está comiendo lo suficiente. Aunque su idea de "suficiente" no sea la misma que la tuya.


¿Y si se queda con hambre en la comida?

Pues nada, le tocará esperar a la hora de la merienda. Si no está acostumbrado puede que haya lágrimas y enfado, pero como ya sabéis, ante un límite que no les gusta están en su derecho de protestar. Nosotros nos limitaremos a validar sus emociones y a empatizar con ellos, sin más. 


Cuidado con caer en este círculo vicioso del que nos advierte Julio Basulto. En las meriendas y los snacks debemos ofrecer también comida sana y evitar la bollería y los productos muy procesados.



En resumen, según Ellyn Sutter los deberes de cada uno con respecto a la comida son:

Deberes de los padres en cuando a la alimentación:

- Elegir y preparar la comida
- Proporcionar comidas y meriendas de forma regular.
- Hacer de las comidas momentos agradables.
- Transmitir desde el ejemplo la manera apropiada de comportarse en la mesa.
- Tomar en consideración la falta de experiencia con comidas nuevas sin llegar a hacer comidas diferentes según los gustos de cada uno.
- Evitar que los niños piquen entre horas.
- Dejar que los niños crezcan de forma y al ritmo que sea natural para ellos.

Deberes de los niños:

- Comer.
- Comer la cantidad que necesiten.
- Aprender con el tiempo a comer lo que comen sus padres.
- Crecer de manera sana según su constitución.
- Aprender con el tiempo y nuestro ejemplo a comportarse en la mesa.

Quiero aclarar que nosotros no seguimos este modelo, o al menos no de manera estricta o consciente, porque no lo hemos necesitado. Gracias al BLW, o al menos yo creo que fue en gran parte gracias a eso, él ha estado siempre muy abierto a probar cosas nuevas, y además de forma natural tiene mucho apetito, con lo que el tema de los snacks no le suelen influir en las comidas. Lo que sí que hemos hecho siempre es no obligarle y no insistir y no ponerle comidas especiales para él. Si lo prueba pero no le gusta, no pasa nada, ofrecemos fruta y listo. Cuando salimos a restaurantes, por ejemplo, pedimos para nosotros teniendo en cuenta que en lo que pidamos haya algo que le pueda gustar. Por ejemplo, solemos pedir ensaladas porque vienen muchos ingredientes y ofrecen variedad: si no quiere lechuga, puede comerse el tomate cherry que le encanta, o los trozos de pollo, o un poco de atún. Lo que sea, si no quiere no pasa nada, seguro que en el siguiente plato hay algo que le apetezca. En fin, no lo hemos aplicado a rajatabla porque lo conocí cuando el peque ya comía sólidos y no hemos tenido nunca problemas como para necesitar introducir ningún cambio. Pero se parece lo suficiente a nuestra forma de hacer las cosas como para sentirme cómoda recomendándolo.


Aunque puede por supuesto variar en algunas cosas, este método es, en general, consistente con las recomendaciones de Carlos González o Julio Basulto al respecto de no forzar a comer, no insistir, evitar las luchas de poder, enfocarse en convertir la comida en un momento agradable, ver la comida como algo educativo además de simple conjunto de calorías y nutrientes, evitar los picoteos y los "con tal de que coma", y enseñar unos buenos hábitos alimenticios desde el ejemplo. Espero que os sea de utilidad y que os ayude a romper con las peleas en las comidas.

Si queréis profundizar sobre el tema, os recomiendo los clásicos de nutrición infantil tanto de Carlos González como de Julio Basulto. Me gustaría poder recomendaros algún libro de Ellyn Satter, pero no se han traducido al español. Sin embargo, podéis encontrar algunos documentos traducidos al español aquí.







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¡Mil gracias por leerme!

¡Feliz Crianza!

2 comentarios:

  1. Hola! Acabo de descubrir tu blog, andaba buscando información de niños mal comedores ya que el mío lo es, muy selectivo, y ando buscando ayuda e inspiración para cambiar sus hábitos alimenticios. Me ha servido de mucho tu entrada, es justo lo que he empezado a hacer. Te sigo.

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    Respuestas
    1. Me alegro mucho, Alba! Ten en cuenta que es un proceso que puede ser muy lento. La base es por una parte que se autorregulen en su apetito (que coman lo que necesitan ni más ni menos). Y en cuanto a ser selectivo, los estudios en los que basaron el método concluyeron que la mejor forma de cambiar esto es la exposición neutra a los distintos alimentos. Ponédselos delante, comedlos vosotros en su presencia, tan a menudo como queráis. Pero sin decir ni pío tanto si lo come como si no. Con el tiempo irá comiendo más variado y mientras tanto a disfrutar todos del momento de la comida. Gracias por comentar! 😊

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