No soy una madre perfecta. Mi marido no es un padre perfecto. Cometemos errores, a diario. Seguro. Este blog no es de crianza perfecta, porque eso es imposible. Este blog es de crianza en constante evolución, en constante aprendizaje. A veces, cuando se comparten o se habla de temas de crianza con otros padres, es común que alguien termine por sentirse atacado en algún momento. En los grupos de madres pasa muy a menudo, y siempre sale la misma frase: "claro, como vosotras sois perfectas." No. Nada más lejos de la realidad.
Dice David Howe, científico que estudia temas relacionados con la Teoría del Apego, que un apego seguro se basa en nuestra capacidad de entender y atender a las necesidades de nuestros hijos. Añade que, incluso en el caso de los padres que más en sintonía están con sus hijos, lo normal es que acertemos un 50% del tiempo debido a malos entendidos, a falta de sincronía, a cansancio o a distracciones. Es decir, la conexión con nuestros hijos sufre rupturas frecuentes, pero la clave, lo esencial, en nuestra crianza es cómo se gestionan y reparan esas rupturas. En otras palabras, no se trata tanto de no cagarla nunca, sino de darnos cuenta de cuándo la cagamos, reparar el daño que hemos hecho y aprender de ello para la próxima vez.
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jueves, 2 de febrero de 2017
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